Adriano, ¿por qué vuelves solo?

Tras una laboriosa operación, la Guardia Civil ha recuperado una pieza única en cuanto a materia arqueológica y patrimonial se refiere. Consiste en un busto del siglo II d.C del emperador hispano Adriano. Una escultura que permite recordar al panorama nacional, de igual modo que se puede proyectar al plano internacional, la relevancia de los emperadores hispanos en la historia de uno de los mayores imperios que han existido: el Imperio Romano.

No obstante, este hecho nos puede llevar a una reflexión más política que histórica, pues es bien sabido que el mercado negro de piezas arqueológicas tiene un “centro neurálgico” en España. Sin embargo, a pesar de la excelente labor de los cuerpos de seguridad del Estado, no son pocas las personas que hablan acerca del reducido número de integrantes de la Brigada de Patrimonio Histórico y su difícil admisión. Señalo este hecho porque los reducidos recursos obtenidos para la seguridad de objetos patrimoniales puede ser un cartel muy luminoso para contrabandistas, y siendo España un país tan rico en patrimonio, no sería difícil perder tesoros en dos escaramuzas ilegales. Por esta razón, creo que el Estado debería abrirse a una intervención ciudadana a través de una serie de comisiones apoyadas por los Cuerpos de Seguridad donde los ciudadanos puedan tomar la responsabilidad de hacerse cargo de su historia. Por si se han malentendido mis palabras, no pido que se invierta más dinero, pues esto puede herir la sensibilidad de algunos políticos, sino que abogo por la creación de puestos regulados por un número limitado de agentes y profesionales asociados al mundo de la conservación patrimonial que ya hayan sido contratados bajo los presupuestos estipulados. ¿Quiénes en concreto? Aquellos miembros de los cuerpos de seguridad que deseen participar y que sientan que su labor en su cuerpo es muy insulsa, esos que se quedan en la oficina y no tienen la sensación de aportar nada relevante a su sociedad (perdonen mi rudeza a la hora de expresarme, pero esto ocurre y no se menciona).

Seguramente la idea sea más compleja y muy prolongada como para expresarla en tan pocas palabras, pero me parece que solo con actos como estos la ciudadanía logrará preocuparse más en su comunidad y los valores que quiere representar, cuestionarse si verdaderamente existe un elitismo en sectores de la labor pública, y conseguir definitivamente que Adriano vuelva con su familia.

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