Ahora que ha muerto Marsé…

Ahora que ha muerto Marsé escribimos sobre un lugar que no aparece en sus libros, pero que se halla muy cerca de los trillados recorridos del Java y Sarnita por la Barcelona de Si te dicen que caí, o incluso de las escapadas en moto (robadas, claro) del legendario Pijoaparte. Sí, queridos amigos de Rojo que te quiero Verde, la muerte del gran escritor catalán nos ha dejado mal cuerpo. Encontrar un edificio en el barrio de Horta nos permite reconstruir episodios algo olvidados de la Ciudad Condal, a la par que homenajear a uno de nuestros artistas favoritos. La finca es la Torre Mas Enrich, aunque se la conoce popularmente como Torre del Moro, por una escultura de un hombre con turbante en una de las ventanas neogóticas que aún conserva. Construida como torre de vigilancia en el siglo XVI este torreón, hoy apenas un estrecho paralelepípedo de tres alturas de mampostería y ladrillo, tiene bastante miga histórica. La suficiente como para trazar, curiosamente, un breve periplo por la Barcelona pisoteada, humillada, sojuzgada. Si preguntáramos a un catalán de sentir nacionalista qué episodios históricos fueron más denigrantes para la madre patria, seguramente apuntaría dos: la conquista de Barcelona el 11 de septiembre de 1714, Diada de Cataluña, y la entrada de las tropas de Franco en el invierno del 39. Si además fuera culé, podría añadir el contubernio por el que el club merengón le birló Di Stéfano al Barça, pero esta última no nos interesa para nuestra historia. Vayamos pues a principios del siglo XVII. La guerra europea por la sucesión al trono español estalla y la mayor parte de los catalanes, aunque no todos, apuesta por el candidato equivocado, el archiduque Carlos. Este autoproclamado rey de España se aloja o por lo menos se detiene a tomar un refrigerio en la mentada torre, lugar seguro para sus intereses en un momento de cruenta guerra civil en la península. Para los nostálgicos de la dinastía Habsburgo, que en Cataluña los hay y muchos, este lugar debería recuperarse y reconvertirse en Centre de Recuperació Històrica. Reviste por idénticos motivos, la misma importancia que el Mercat del Born, destruido por el victorioso y malvado Borbón Felipe V, hoy reconvertido en la zona 0 del nacionalismo catalán. Del segundo agravio mencionado el torreón es testimonio de la imprenta clandestina que operaba en sus intestinos allá por los sesenta y setenta. Un zulo escondía una rotativa con planchas provenientes de Francia, que imprimían el Mundo Obrero. Llegaban escondidas en los bajos de un coche. Contra Franco vivíamos mejor atribuyen a otro catalán de primera, Manuel Vázquez Montalbán. Mejor no lo sé, pero con más descargas de adrenalina, quién puede dudarlo. La torre del Moro subsiste hoy como almacén de chatarra de los subsaharianos del barrio. Kabileños llama Marsé a su canalla de traperillos. Como un círculo dibujado en la arena, todo parece cerrarse por un momento. 

 

La Torre Mas Enrich está en la Lista Roja desde el 3 de julio de 2020. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

 

Foto de la derecha: Luay Albasha

Foto de la izquierda: https://memoriadelsbarris.blogspot.com/

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