Amores de cine y mayo del 68

El amor. ¿Es también Patrimonio Cultural o solo en el cine?

Siempre me pregunté sobre los orígenes de la Revolución del mayo francés en el 68, pero sobre todo me intrigaba, ¿de dónde han salido dos rarezas como Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre? Después de ver la película La Pointe Courte (1955) de la directora Agnès Varda, solo me rondaba por la cabeza Mayo del 68. La película es anterior de 1955 y presenta a una pareja que, en algunos aspectos, bien pudieran ser Sartre y Varda. Una pareja con una relación debatiendo sobre el amor, filosofando sobre el amor, en sus vacaciones. ¿Una pareja atípica? El contraste de dos mundos superpuestos, la realidad de la vida en un pueblo pesquero contada como documental es el escenario en el que actúan los protagonistas teatralizando sus diálogos sobre el amor. Dos mundos paralelos que en la película se superponen en un ambiente pueblerino, una vida de subsistencia primaria, dependiente de la pesca. Esta precariedad existencial enaltece la comida y el lavado de ropa como las actividades sociales dominantes, las otras actividades se ocultan o se insinúan. Las actividades presentan una separación drástica entre las tareas de los hombres y las tareas de las mujeres, un organigrama bicéfalo que la extraña pareja no comparte, ellos están siempre juntos y realizan todas las actividades en pareja, hombre y mujer dialogantes. ¿En igualdad de condiciones?

Además, la película explica muchas de las relaciones de género que, actualmente en el siglo XXI, vivimos con más naturalidad. El formato documental para describir la vida cotidiana de las gentes del pueblo, como un telón de fondo frente al formato de la ficción teatralizada por la pareja, que exponen su protagonismo frente a la materialidad de las actividades y sucesos en la vida de los habitantes del pueblo. Estos formatos diferenciados de contar las historias visualizan la separación de los dos amores, el físico carnal sensual y el amor filosófico poético intangible, ese amor que es fuente de interminables diálogos entre la pareja protagonista. Estas dos caras del amor separadas analíticamente en la película, con esa formula magistral, superponer documental y ficción, documental y teatro. Las relaciones sexuales, el contacto, la sensualidad que la pareja no nos muestra en la película, ¿nos deja con la duda de si antes del diálogo encima de la cama, la pareja tuvo un apasionado y tórrido clímax carnal? En el telón de fondo, la vida del pueblo tiene sucesos vitales que impactan emocionalmente, muerte, detenciones, pero siempre en segundo plano, aquí tampoco aparecen relaciones amorosas, sólo clichés en los que la mujer está relegada a la obediencia de su marido o de sus padres. En este fondo la sensualidad de la vida cotidiana es primaria, los niños medio desnudos, las comidas, la pesca, las anguilas enroscándose y deslizándose… ¿pueden sugerir otro tercer plano íntimo que la película no muestra?

Lo sensual y lo racional visualizados en el blanco y negro de la excepcional fotografía de esta película. La separación del amor físico y el amor platónico poético es un avance cultural, en el pensamiento social que empodera la libertad de cada persona para elegir qué tipo de amor quiere. La Revolución de Mayo del 68 supuso un empujón desde la ciudad de París para que estas nuevas ideas llegaran hasta el pueblecito más retrógrado del planeta, así como los libros de Sartre, Simone de Beauvoir y las películas de Agnès Varda.

Referencias:

  1. Ciclo de cine comisariado por Marta San Vicente: 3 directoras, 3 óperas primas, 5 de septiembre de 2019, 21:15.  https://spacetobe.art/
  2. https://spacetobe.art/3-directoras-3-operas-primas-Ciclo-de-cine
  3. Exposición hasta 23 marzo de 2020 en Museo Reina Sofía: Musas Insumisas: Delphine Seyrig y los colectivos del vídeo feminista en Francia en los 70 y 80  https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/musas-insumisas
El amor, la cultura y Mayo del 68
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