Breve análisis sobre el Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda

Toledo ha sido siempre considerada como una verdadera encrucijada de caminos en España, ha sido una ciudad de concentración y mezcla de pueblos, culturas y religiones que han ido conformando su naturaleza y fisionomía. No cabe duda y no debería extrañarnos, que cada uno de sus edificios, museos, calles, etc., guarde auténticos tesoros, piezas y reliquias que se crearon en aquellos siglos esplendidos.

En el conocimiento de la cultura hispánica es más que destacado el material histórico y doctrinal que se ha reunido en las diferentes actas de los Concilios hispanos de las épocas romana y visigoda, conformando una valiosísima documentación que informa sobre normas, decretos, hechos históricos muy concretos, etc. Por todo ello, el estudio de esta información no sólo atañe a los especialistas en jurisdicción, sino también a historiadores, filólogos… Con el transcurso del tiempo, el de la Monarquía Visigoda y  sus concilios ha sido de los temas con los que más tinta se ha vertido. Todo este entramado cobrará protagonismo en nuestro museo.

Para centrarnos en el análisis del propio museo, debemos entender el edificio en el que se encuentra situado: La iglesia de San Román. La primera noticia que se tiene acerca del templo data del año 1125, sin embargo casi nadie duda de que el edificio existía con anterioridad a esa fecha. Situada en una de las partes más altas de la ciudad, podemos remontarla a época visigoda, algo que se sostiene tras haber encontrado bajo la capilla mayor una cripta identificada como ábside construido en esta época. Posteriormente tuvo una utilidad de mezquita, presentando en su parte interna elementos con una clara influencia islámica, tales como la decoración de los arcos, pilastras y ventanas.

Si el interés arquitectónico de la iglesia es importante y singular, el conjunto pictórico que cobija en su interior es, si cabe, mayor, más aún si se tiene en cuenta la escasez existente de este tipo de pinturas en Castilla. Estas pinturas han sido consideradas históricamente, o al menos tal y como expone Matilde Revuelta, como las hermanas menores de San Baudilio y Maderuelo. Se trata de un edificio idóneo y de un marco privilegiado para cobijar las piezas y obras arqueológicas del Toledo visigodo, pues habla por sí mismo como lugar de culto y de ceremonia, algo intrínsecamente ligado a sus colecciones. De este modo, debemos concluir que no se utiliza la iglesia como museo por su sentido estético o artístico, sino por su significación más concreta y pragmática.

El museo se creó con el objetivo de poner en alza una de las manifestaciones históricas que más engrandecieron a Toledo y su desarrollo. En él encontramos vestigios materiales muy importantes de la antigua capital del reino visigodo de Toledo. La génesis de este museo responde legalmente a un Decreto publicado el 24 de abril de 1969.

El mencionado decreto es una de las fuentes más relevantes para entender los motivos que llevaron a la creación del museo:

La época visigoda constituye un estrato básico en la forja del espíritu unitario del pueblo español […] San Leandro, el gran arzobispo, alma del Concilio Toledano III, celebrado en el año 589, que recibió la abjuración del rey Recaredo, y con ella la conversión de todo el pueblo godo a la verdadera fe.

Sin lugar a dudas, el origen de este museo está enteramente condicionado por las circunstancias políticas e históricas del momento; una etapa considerada como el Segundo Franquismo, que creó un discurso para la formación del Estado español destacando, entre otros, la defensa de “lo visigodo” no como una idealización de lo germánico, sino como un mero ensalzamiento del asunto religioso, cristiano y unificador.

A día de hoy, aunque en su aspecto museográfico presenta algunas faltas, debemos quedarnos con los puntos fuertes del museo; un centro que exhibe piezas arqueológicas profundamente relevantes, cuya importancia recae en los capiteles, en las piezas escultóricas y, sobre todo, en la orfebrería; un conjunto de hallazgos referidos, como los ajuares aparecidos en los enterramientos excavados, que no hacen más que otorgar un creciente valor al marco artístico y cultural donde han sido instalados. Sin duda, aquí, se cobija una de las más importantes colecciones de piezas visigodas y códices pertenecientes a la cultura de los Concilios.

 

 

Bibliografía:

Abad Castro, Concepción. La iglesia de San Román. Madrid: Iberdrola Cuadernos de restauración, 2006.

Barroso Cabrera, Rafael. “Toledo visigodo y su memoria a través de los restos escultóricos.” Iberia Archeologica 12 (2009): 171-197, https://www.researchgate.net/publication/273445654_Toledo_visigodo_y_su_memoria_a_traves_de_los_restos_escultoricos (consultado el 1 de marzo de 2020).

Caballero Klink, Alfonso y Gómez García, Laura María. “El Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda”, Boletín del Museo Arqueológico Nacional 35 (2017): 982-991.

Revuelta Tubino, Matilde  El Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. Dirección General de Bellas Artes, 1972.

 

Imágenes:

Decoración mural y organización expositiva. Imágenes obtenidas en https://hipacu.wordpress.com/2014/10/13/creando-un-museo-el-museo-de-los-concilios-y-de-la-cultura-visigoda-toledo/ (22 de septiembre de 2020)