Cuando los artistas se convirtieron en producto

Hoy en día muchos de los artistas que en su época fueron rechazados o menospreciados se han ido reconociendo poco a poco, convirtiéndose en grandes hitos dentro del arte. Pintores como Vincent van Gogh o Frida Kahlo no solo son representantes de sus estilos artísticos, sino que también se han convertido en líderes de movimientos sin ellos pretenderlo.

El capitalismo, relacionado con el patrimonio, hoy en día puede entenderse como una mejora o un empobrecimiento de este. Gracias a él numerosos artistas y obras de arte se están dando a conocer, por lo que gran parte de la población podría reconocerlos, pero ¿a qué precio? Si ponemos de ejemplo a Frida Kahlo, su fama y arte se ha ido extendiendo por todo el mundo. Hay camisetas, libros, cosméticos, zapatos y joyería inspirados en Frida Kahlo, entre otros muchos objetos. El principal problema que encontramos en este caso es la sobrexplotación generada en torno a ella. El fenómeno “fridolático” mueve mucho dinero y el
capitalismo, al que tanto criticó Kahlo en vida, está ensombreciendo el principal motivo de su importancia, su arte. En el caso de van Gogh ocurre lo mismo, la historia y el mercado nos lo presenta como un hombre atormentado y marginado en su época. Es irónico que los cuadros de un hombre que no se vendieron en vida, ahora se vendan por millones. El movimiento capitalista ha ido modificándolos, mostrando a la gente aquello que quieren que vean. Y es que lo excéntrico vende. Los líos amorosos de Kahlo con Diego Rivera o el ataque de locura de van Gogh con Gaugin es lo conocido. Ahí está el problema, son más conocidos por sus circunstancias que por su calidad artística.

Con todo esto, pretendo decir que el patrimonio está en manos del capitalismo, y, por tanto, solo conoceremos lo que el mercado quiera que conozcamos. En el caso de Kahlo el movimiento capitalista solo la ha ensalzado a ella como mujer pintora dentro del mundo del arte, cuando esto no fue así, ya que numerosas pintoras fueron reconocidas a lo largo de la historia. No obstante, obviamente, gracias al consumismo el arte cada vez está más en las manos de todos, y es que si algo define al capitalismo es la sobreexplotación de un producto que funciona bien.

Por tanto, el capitalismo poco a poco va convirtiendo a los artistas en productos, es decir, más en objetos que en sujetos.

Fuente de imagen principal: Jermaine Rogers.