Culpables de nuestra destrucción

El nacimiento institucional del catolicismo en España, el origen de nuestro actual sistema jurídico o el principio de la primera unidad territorial peninsular son algunos de los aspectos que hacen de la Vega Baja de Toledo un escenario único para nuestra historia. Sin embargo, vivimos tiempos convulsos, donde el sentido homogeneizador de la globalización nos reclama la disociación de toda memoria e identidad. En este contexto, esos valores que se desarrollaron en la Vega Baja, y que han supuesto el proceso de construcción de la ciudad de Toledo y de sus ciudadanos, suponen, a mi juicio, una bomba nuclear para un proyecto mundial que, liderado por un pequeño grupo de intelectuales y economistas, ambiciona con conseguir, según el abogado e historiador César Vidal, “un gobierno que convierta nuestras naciones en protectorados” (Mengotti 2020).  Según lo concibo, la razón de la amenaza que supone este yacimiento arqueológico es bien sencilla, se debe podar toda raíz que nutra y alimente nuestros países; sólo así se conseguirá dejarlos huérfanos, sin nada sobre lo que sostenerse. Pero ojo. Una ardua labor como esta no se ejecuta precisamente desde fuera, sino más bien desde dentro.

Todo esto nos lleva al núcleo de la cuestión: España. Ese lugar donde hoy en día se desprecia por activa y pasiva la educación y la cultura, parece encontrarse amenazado por un invisible caballo de Troya guiado desde un oscuro exterior. Cuando hago uso de memoria y pienso sobre como Toledo, una de las ciudades con mayor trayectoria histórica en Europa, ha llegado a formar parte de esta surrealista situación, a querer formar parte de su propio robo, se me abren las carnes. Ese desleal caballo, como en tantos otros lugares, ha traspasado nuestras puertas.

A su cabeza se encuentra una irresponsable clase política que, desde hace décadas, parece haber firmado, bajo mi punto de vista, la propia sentencia de muerte de la ciudad prevaricando con hasta el último de sus resquicios. Hace tiempo que nuestra ciudad no tiene ningún proyecto de futuro, sólo se hacen juegos de malabares para ocultar agujeros. Y si se consigue hacer algo es con chanclas y a lo loco. No hay nada. Tenemos un gobierno municipal, que al igual que los anteriores, es incapaz de gestionar la enfermedad social y la degradación histórica que afecta a una ciudad con un esperpéntico e ineficaz modelo de gestión. Que permite que el ladrillo crezca día tras día sobre un núcleo histórico cada vez más afectado por la despoblación, la masificación y el deterioro. Que, mientras justifica el ecologismo como arma de actuación, parece seguir dando carta blanca a la contaminación de sus aguas y aires. Y así, no es sorprendente que tampoco este gobierno local, en colaboración con el autonómico, parezca querer ser cómplice de una las mayores catástrofes culturales y naturales de la historia de España y de Europa, la destrucción de la Vega Baja toledana. Eso sí, un desastre cubierto bajo el tupido velo impuesto por los distintos organismos de Cultura, que, en este país, como bien suele decir Pérez-Reverte, suelen comportarse más como profesionales de la política que de la cultura.

Fig. 1. Sátira política. Visigodos instando a Milagros Tolón, alcaldesa de Toledo, a que cumpla debidamente con la ley y respete en todo momento la Constitución. Ilustración: Nicolás Vico (@historicamente_correcto).

 

La estrategia es, entonces y ahora, acudir a un grupo de astutos esquiladores que sostenga a esa clase política en ese tórrido caballo. Un pelotón de lo más variopinto liderado por una serie de empresarios que, fanáticos charlatanes del Toledo clientelar, parece querer pasarse por la bisectriz cada milímetro posible del yacimiento. No hay más que leer las distintas declaraciones vertidas por presidentes de asociaciones empresariales, que, sin ningún pudor, tienen la desfachatez de calificar a la Vega Baja como un espacio de “cuatro zanjas y dos monedas”(CM 2019).  A sus espaldas, se encuentran una serie de sagaces arquitectos, que cada día se muestran más ansiosos por hincar el diente a la tarta. ¿Creen que exagero?: echen un vistazo a las esperpénticas obras realizadas sobre el yacimiento. Unas estrambóticas creaciones que, para más inri, parecen estar legitimadas precisamente por ciertos miembros de mi propio gremio profesional. Hablo de una serie de arqueólogos que, posiblemente para pagarse la hipoteca, prefieren hacerse eco del fanatismo más analfabeto al defender, entre otras cosas, la imposibilidad de que la Vega Baja sea declarada algún día Parque Arqueológico. Y no sólo eso. A pesar de que esta zona de la ciudad ha sido víctima de una de las mayores tramas de especulación urbanística de la historia de este país, estos “profesionales” del pasado abogan públicamente por entregarla, ni más ni menos que a la Escuela de Arquitectura.

Pues bien, seguimos para bingo. Esta cadena de sucesivos despropósitos tiene cola para rato. Con la vergüenza añadida que, de por sí, genera esta situación, bajando aún más a las profundas patas del corcel, nos encontramos nosotros, que alimentamos la situación y sostenemos a todos aquellos que piden impunidad con una mano mientras parecen lucrarse con la otra. Todo ello, aprobado por nuestra manipulable ingenuidad o en ciertos casos afanado analfabetismo. Nuestra falta de cultura histórica y la presencia de una didáctica social interesada ha hecho que no sólo no sepamos defender uno de los tesoros más preciados de nuestra identidad, sino que además hayamos perdido por completo el espíritu de lucha, lucidez y coraje que durante siglos caracterizó al pueblo de Toledo, y que llegó a poner en serios aprietos a nuestra propia corona.

Fig. 2. Cartel reivindicativo de febrero de 2020 en protesta por la destrucción de la Vega Baja. Fotografía: Luis Miguel Romo (@luismiromo)

Así, en esta gigantesca y terrorífica manufactura de madera, parece razonable pensar que se afila y dirige con especial alevosía el machete a todo cuanto se relacione con la Vega Baja. Desgraciadamente, esta sólo es uno de los tantos obstáculos identitarios que ponen en jaque una agenda globalista que aspira a fragmentar nuestro mundo. Esa engañosa arma de disimulada apariencia, dirigida desde el exterior por ultra poderosos fileteadores, pretende que seamos nosotros mismos quienes destruyamos nuestra sociedad mediante la eliminación de su cultura y la contaminación de su memoria histórica. Quienes, por medio de la carcoma de cada una de las bases identitarias de nuestra civilización, pretenden convertirnos en entes mecánicos sin capacidad de reflexión. Porque saben que sólo así podemos llegar a ser dominados. Porque una Europa desinformada y enfrentada, según el economista Juan Antonio de Castro y la periodista Aurora Ferrer (2018), será mucho más fácil de ser gobernada.Y no les quepa la menor duda, nosotros mismos seremos el antídoto de nuestra propia destrucción, pues aun siendo testigos de una vaticinada catástrofe, aun siendo conscientes de nuestra propia capacidad para autoaniquilarnos, seguiremos en las oscuridades de un terrorífico ser, en el que cada uno de nosotros somos culpables. No lo duden, ese caballo de Troya no lo vemos, pero sí lo sentimos. Así que, pongamos las cartas sobre la mesa: todos terminamos, de forma consciente o inconsciente, por ser parte del engranaje de un sistema que pretende aplastarnos. No sé qué pasará con la Vega Baja de Toledo, pero si algo puedo garantizarles es que nadie conoce tanto la naturaleza humana como un arqueólogo, y es por este motivo que las consecuencias de su desaparición serán devastadoras e irreversibles para la humanidad.

 –Referencias bibliográficas

C.M. (11 octubre 2019). Manuel Madruga: «En Vega Baja sólo hay cuatro zanjas y dos monedas». La Tribuna de Toledo. Recuperado de https://www.latribunadetoledo.es/noticia/Z576342C3-F2AD-CAF3-303E08B03254CAE4/201910/Madruga-En-Vega-Baja-solo-hay-cuatro-zanjas-y-dos-monedas

De Castro, J. A. y Ferrer, A. (2018). Soros rompiendo España. Madrid: Ivat.

Mengotti, A. (30 junio 2020). “Un mundo que cambia”: César Vidal alerta sobre el futuro de la democracia. La Vanguardia. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/vida/20200630/482033510352/un-mundo-que-cambia-cesar-vidal-alerta-sobre-el-futuro-de-la-democracia.html