El descontrolado uso público del litoral de Santander

Pasear por el litoral Santanderino permite valorar la belleza de los acantilados y de las playas más salvajes, pero dada la gran afluencia de turismos se ve un preocupante deterioro de la zona, que provoca que la erosión natural se multiplique por el uso público. Como resultado de esto la perdida de la vegetación provoca vertederos descontrolados y un cambio de los componentes químicos del suelo perjudicando el nivel freático de su entorno.

Las zonas de Santander sufren por el turismo masivo un grave daño natural ya que no hay un acceso a algunas playas y los vehículos se aparcan de manera improvisada cuando esta saturado el aparcamiento legal arrasando con la vegetación y erosionando el suelo. La gran falta de civismo de la humanidad junto con el uso descomunal de plásticos hace que la
mayoría de los residuos acaben en el mar o enganchados en zonas rocosas dando lugar a vertederos incontrolados inaccesibles perjudicando no solo a la fauna y flora si no también a los canales de navegación por el arrastre de los mismos.

Estas zonas se caracterizan por un uso de los recursos naturales que llegan a arrasar con él. Un claro ejemplo se ve con las almejeras, los recogedores de algas y con la pesca en el Mar Cantábrico de arrastre, prohibida, pero que algunas personas siguen usando, por suerte cada vez menos y con penas más altas.

Dentro de las zonas la conservación de los acantilados de Mataleñas es importante observar que son suelos frágiles, susceptibles a la erosión producida por los visitantes, aun que existe un paseo algunos transeúntes insisten en ir por la zona más natural o realizar pesca en zonas ilegales, estás zonas se caracterizaban por una gran vegetación pero al ir bajando las personas por caminos secundarios esta desapareciendo produciendo desprendimientos, el problema de esto es que no solo se deteriora el paisaje sino que los restos se depositan en el mar perjudicando a las especies animales.

Es importante tener en cuenta que estas zonas necesitan una regulación de su uso, los vehículos incluidas las bicicletas deben tener limitada su circulación por las zonas naturales ya que disponen de acceso de manera legal. La solución no es prohibir pero si restringir el acceso y visitas sino llegar a un equilibrio entre el disfrute turístico y la conservación de la naturaleza, esto debería realizarse con una infraestructura adecuada para todos los públicos.

Tal cual se declara en el BOC, Boletín Oficial de Cantabria, del sábado 29 de Septiembre de 2012, se ven las zonas de riesgo que tienen un interés especial ya que el municipio de Santander esta formado por unidades geológicas muy diferentes entre si y que es necesario para tenerlo en cuenta de cara a una solución. Actualmente en el 2020 muchos de estos problemas planteados en el 2012 perduran sin dar solución alguna llegando a un descontento social.

La importancia de lo comentado es esencial para el ecosistema ya que una mayor erosión en el paisaje perjudica a la costa por el deposito de arenas y gravas en las zonas de playa destacando en este caso por extensión el Sardinero, perjudicada por la zona de Mataleñas. Gracias a las denuncias de los ciudadanos por la afluencia de caloca en las playas, problemas en los accesos y existencia intermitente de vertederos, hace que el problema salga a la luz y se pueda llegar a un acuerdo posterior con la región.

Lo que tiene que quedar claro es que la degradación natural paulatina no es perjudicial para el ecosistema natural, pero hay que concienciar sobre la situación del entorno, obligando a tomar medidas para que no se acelere y provoque la perdida total.

WEBGRAFÍA:

https://boc.cantabria.es/boces/verAnuncioPartesAction.do?idAnuBlob=235365&orden=67

http://participacion.cantabria.es/documents/10711/26783/diagnóstico+problemas+ambientales/2474a472-66cd-48ae-a7d8-8778781bd127

ANEXO:

Autoría de la foto: Estrella García Solana.