EL PAPEL ARRUGADO

El papel arrugado

  

Le temblaban las manos mientras abría la cartera de su marido. Comprobó, despacio, que estuviesen todas las tarjetas del banco. Observó el billetero en el que había veinte euros. Al final, su mirada se quedó fija en la foto de ambos que se veía en el lado izquierdo. Lentamente pasó el dedo por el rostro de él. Después cayó una lágrima sobre el plástico que la protegía para deslizarse hasta llegar al cuero y oscurecerlo.

—Además, encontramos este papel arrugado en un bolsillo del pantalón —dijo el médico y alargó el brazo para dárselo.

Mi amor,

Ahora que el humo está entrando por debajo de la puerta de mi despacho, y se va a instalar hasta que no pueda respirar en escasos minutos, quiero decirte que has sido lo mejor que jamás he tenido en mi vida. Perdóname por no habértelo dicho cada día. No sé por qué tenemos que llegar a estos extremos para regalar nuestros sentimientos a quienes queremos.

Piensa de vez en cuando en mí para poder seguir vivo.

 

Espero que leas esta carta porque he decidido no acabar en cenizas.

 

TQTR. 

(Te quiero todo el rato)

Foto: Canal de Castilla. Ramal sur, hacia Valladolid. Antigua fábrica de harinas quemada.

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