EL PATRIMONIO NATURAL EN LA LISTA ROJA DE HISPANIA NOSTRA

Como saben, la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra recoge los elementos patrimoniales que se encuentran “en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores” en España. Dicho listado se nutre de las denuncias que hace la sociedad civil, y que el comité científico de la Lista Roja evalúa concienzudamente antes de decidir su inclusión en ella. Es decir, en la Lista no están todos los elementos en peligro -ni siquiera los más importantes-, sino los más queridos por los denunciantes que, a su vez, poseen un alto valor y un claro riesgo de pérdida. La Lista Roja es un estupendo barómetro de la importancia que la sociedad civil otorga a nuestra memoria e identidad. Por su parte, los denunciantes -población especialmente comprometida con ello- son su mayor valor.

A día de hoy, la Lista Roja está compuesta por 778 fichas repartidas entre las siguientes tipologías: patrimonio religioso (con 281 elementos), patrimonio civil (206), militar (199), industrial (51), arqueológico (26) y natural (15). Si hiciéramos un ranking de los que más preocupan, separados por subcategorías, en el número 1 estarían los castillos y conjuntos arquitectónicos con 130 elementos. En el número 2, las iglesias y capillas con 119; en el 3 los conventos y monasterios con 92; y los palacios y edificios singulares compartirían el cuarto puesto con 74 elementos cada uno. Si atendemos a la parte baja de la tabla, el grupo que menos preocupa es la flora y la fauna (con tan solo 2 elementos), seguidos de cerca por el arte rupestre, los elementos arqueológicos singulares, las plazas o espacios urbanos, y los cementerios y enterramientos (con 3 fichas cada uno). Les invito a echar un vistazo a estas tipologías y a las subcategorías. Resultan de sumo interés, no solo para conocer pequeñas partes de nuestra historia sino, también, para entender el valor que le damos a nuestra herencia común.

Un análisis pormenorizado de estos datos nos permitiría extraer conclusiones más precisas. Sin embargo, solo con estos datos podemos avanzar algunas ideas. Por ejemplo, que el 1,3% del listado corresponde a elementos patrimoniales de origen estrictamente natural; entre otros, el lince ibérico y el urogallo cantábrico, el Parque Nacional de Doñana, la Reserva de Urdaibai, la bahía de Santander, el río Tajo a su paso por Toledo y el berrocal de Trujillo. Por otro lado, podríamos identificar un patrimonio mixto compuesto por la mezcla de patrimonio cultural y natural. En él incluiríamos aquellas obras humanas que están fuertemente determinadas por la geografía del lugar o por ciertos elementos naturales; como el arte rupestre, los jardines, los molinos hidráulicos, o los castillos que no se entienden sin la topografía que los acompaña. Haciendo un cálculo rápido y poco exhaustivo estos elementos constituyen alrededor del 30% del total. Lo que indica que el patrimonio cultural supone casi un 70% del total; siendo más de la mitad, de tipo religioso.

Daremos por buenos estos resultados por ser válidos para nuestro objetivo de hoy. De ellos parece fácil deducir que el interés de los denunciantes por el patrimonio natural es más bien escaso. Los motivos pueden ser muchos y variados. Iremos profundizando en el tema en próximas entradas. Por el momento, dejamos aquí la reflexión, al mismo tiempo que lanzamos una breve encuesta en las redes sociales de Hispania Nostra, que estará disponible 24h. Saber su opinión nos ayudará a comprender el valor que la sociedad civil otorga al patrimonio natural. Les agradecemos por adelantado sus respuestas y las comentaremos en siguientes post.

Imagen: Autora. Flamencos en el entorno del Parque Nacional de Doñana, 2019.

 

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