El Salón Montano de la calle San Bernardinos

El Salón Montano constituye uno de los edificios del s.XIX que marca el camino de una ciudad como Madrid hacia la modernización del s.XX. Será el escenario de una fábrica de pianos creado por Vicente Montano González, pero que a su vez, se usaba como tarima para todos aquellos artistas importantes del momento, participando este salón en multitud de actos.

Este edificio en esencia, significó realmente un cambio en la manera de concebir aspectos como la música en Madrid, ya que existían muy pocos fabricantes españoles, y que en su mayoría, ni si quiera podría decirse que tuvieran dicho título, en teoría unos 14, de los cuales fueron reduciéndose. Tal era el caso, que para poder diferenciarse de los pianos de importación se creará una asociación para galardonar su trabajo como fuera merecido, llegando al punto en que Vicente Montano fue nombrado síndico del gremio de constructores y almacenistas de instrumentos músicos”.

Esta fábrica era muy reconocida ya que se alababa el material de calidad que podía resistir a las cálidas temperaturas tan propias de España e incluso de las Antillas, siendo importada por países como Italia y sus fábricas se encontraban distribuidas por varias calles madrileñas.

Los pianos Montano fueron muy bien considerados por todos los españoles contando con varios premios por ello. Pero realmente no será hasta el 21 de febrero de 1883 cuando se haga firma por parte del hijo de Vicente, Ricardo Montano, de la construcción del Salón Montano.

Este edificio era necesario para poder agrandar el espacio que precisaban y que se registra en el informe más reciente sobre el Salón Montano en junio de 2014: “Se trata de un inmueble con sótano, planta baja, principal, y pisos segundo, tercero y cuarto, de alturas progresivamente descendentes; con dos viviendas en las plantas principal y segunda y tres en las dos últimas, que gozarían de las ventanas abiertas en “unas fachadas bastante espaciosas, así como el patio propio y el de la casa medianera por la calle de los Dos Amigos”, que era “preciosísimo” y serviría “para darle mejores luces y perfecta ventilación”. Finalmente será en 1885 cuando se ultime la firma del edificio, contando con 5 pisos unidos a los antiguos talleres.

Pero lo que terminó de rematar este epicentro musical fue una sala para conciertos y un showroom, lo cual fue una innovación por parte de sus propietarios siguiendo el ejemplo de la casa francesa de los pianos Pleyel. Como todo espacio dedicado a un público de alta clase era esencial una buena decoración, por lo que se contrató a los hermanos Germán y Diego Zuloaga para ello, contando todo el espacio con frescos: “con exquisito gusto” “por los Sres. Zuloaga, con preciosas pinturas imitando tapiz que representan la Armonía, la Composición, la Música, la Mecánica, y multitud de atributos, emblemas e instrumentos de todas las épocas y todos los pueblos, desde la flauta de Pan hasta el violín”, junto a “retratos de compositores célebres“; admirándose en los techos “varias alegorías referentes al arte de la música”.

Contará con numerosas actuaciones con artistas de mérito, entre ellas la de 1900, siendo el Salón Montano elegido para celebrar la primera junta de la Juventud Artística, fundada por el compositor Amadeo Vives, formado por 3 secciones que incluía: Literatura, Música y Bellas Artes, asistiendo grandes figuras, literatos como Pío Baroja y Valle Inclán, proponiendo a Benito Pérez Galdós como miembro honorario, además de músicos como el propio Vives y pintores como Sancha.

Conformaba, por tanto, un espacio de encuentro de grandes personalidades, donde se encontraban y celebraban el arte en sus mayores notas.

Actualmente este increible espacio está en cierta parte abandonado a su suerte, perteneció anteriormente a la empresa de mobiliario Rustika que condicionó parte, pero que no llega a ser suficiente. Con esto se encuentran el edificio inutilizado con sus consecuencias como los frescos desconchados entre otros desperfectos a pesar de estar protegidos íntegramente. De igual manera se han rodado algunas escenas de películas como: una de las de la saga Torrente por Santiago Segura, Álex de la Iglesia rodó parte de Las Brujas de Zagarramurdi y, más recientemente, se grabaron allí la premiada Que dios nos perdone (2016, Rodrigo Sorogoyen) y la comedia No le culpes al Karma (2016, María Ripoll).

Es por ello que veo necesario una llamada de atención, ya que además, está situado en el centro de Madrid, a la vista de todos, pero a la vez admirado por nadie. Ocultando en sus entrañas toda un historia que galardona la carrera de manufacturas musicales de aquel Madrid pasado y valorado. Aquel Madrid que engatusaba y se asomaba al mundo con orgullo.

 

FUENTES

Somos Malasaña: El terrorífico edificio de ‘Malasaña 32’ existe: era una fábrica de pianos y tuvo un pasado turbulento, 17 de enero de 2020. https://somosmalasana.eldiario.es/edificio-pelicula-malasana-32-existe-esta-calle-san-bernardino/

Madrid, Ciudadanía y Patrimonio: Informe Salón Montano, 11 de junio de 2014, Madrid.

 

Imagen: Fachada edificio Montano (exterior): Somos Malasaña: El terrorífico edificio de ‘Malasaña 32’ existe: era una fábrica de pianos y tuvo un pasado turbulento, 17 de enero de 2020. https://somosmalasana.eldiario.es/edificio-pelicula-malasana-32-existe-esta-calle-san-bernardino/