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Visita exclusiva al Real Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba y al Palau Ducal de Gandía

23 de marzo

30€ – 40€

Visita para socios, con opción de acompañante no socio

PROGRAMAPRECIO E INSCRIPCIÓNFECHA, HORA Y PUNTO DE ENCUENTRO

    • Visita guiada al Real Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba
    • Comida en los jardines del Real Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba
    • Visita guiada al Palau Ducal de Gandía

La familia Trènor, socios y amigos de Hispania Nostra, nos invitan a conocer de la mano del arquitecto José Manuel Barrera, el Real Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba, fundado en 1388 bajo la protección de la familia Borja y ubicado a escasos kilómetros de Gandía.

El Real Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba situado en el término municipal de Alfauir (Valencia) se levanta sobre el altozano de Cotalba en un entorno natural privilegiado y a unos ocho kilómetros de Gandía. Es de propiedad privada y está abierto al público desde el año 2005, mediante acuerdo con la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana.

Es una de las construcciones monásticas más notables y mejor conservadas de la Comunidad Valenciana, hecho que se ve acentuado por la diversidad estilística. La duquesa de Gandía, María Enríquez de Luna, viuda del duque Juan de Borja y Cattanei y nuera de Alejandro VI, realizó obras de ampliación en el monasterio, como el claustro superior de estilo gótico tardío o el aljibe medieval del patio de los Naranjos. Más tarde, también Francisco de Borja frecuentó el monasterio y su esposa, Leonor de Castro, dama y amiga íntima de la Emperatriz Isabel de Portugal, pasó sus últimos días en él.

Este bello monumento que en el pasado perteneció a los jerónimos, está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1994, y contiene importantes elementos mudéjares, góticos, barrocos y neoclásicos.

Los visitantes pueden admirar su patio de entrada, con la torre gótica, patio de los naranjos, claustro mudéjar, antigua iglesia con capilla barroca, antigua sala capitular con la imagen de la Virgen de la Salud, la almazara con el fresco del padre Borrás (Sagrada cena de la escuela de Juan de Juanes), silo, lagar, caballerizas, antigua cocina de los frailes, además de los impresionantes jardines románticos y el acueducto gótico que lo rodea.

HISTORIA DEL MONASTERIO:

Para comprender la historia del Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba, es necesario retrotraerse hasta mediados del siglo XIV, cuando un grupo de eremitas asentados en la plana de Xàbia, fundan en 1374 un cenobio Jerónimo, para ello visitaron al Papa Gregorio XI, quien autorizó la creación de este monasterio. Esta fundación fue auspiciada por Don Alfonso de Aragón, duque de Gandía y marqués de Dénia, nieto del rey Jaime II, quien pasará a la historia con el nombre de Alfons el Vell. En 1387 este monasterio es asaltado por piratas berberiscos y todos los monjes son secuestrados. El duque Alfonso paga un enorme rescate de 2100 doblones por su vida. Ante el temor de los monjes por volver a su morada, en 1388 Alfons el Vell compra el lugarejo de Cotalba a los musulmanes que allí vivían y hace donación de este terreno a la comunidad jerónima de Xàbia para que se trasladen a allí. Será Pere March, padre del poeta Ausiàs March, quien, como mayordomo del duque, sea enviado, según la crónica del Padre Castillo para componer la obra, idearla y disponerla, si bien hoy en día desconocemos si los planos del edificio son realmente de March o si tan solo ejerció como procurador del duque en el transcurso de las obras. Esta estrecha relación de los March con Cotalba queda manifiesta con la edificación de una capilla en la iglesia y el enterramiento de varios de sus miembros en la misma.

A caballo entre la leyenda y la historia se cree que en el monasterio predicó San Vicente Ferrer, quien ensalzó, en algunos de sus sermones, la figura del santo Jerónimo. La vitalidad religiosa y espiritual de esta comunidad, se refleja en la fundación, en 1390, de un monasterio en el Valle de Hebrón, en Barcelona, y en la fundación, en 1401, del monasterio de Santa María de la Murta, cerca de Alzira.

En 1424 se produce la donación definitiva de Alfauir y Rafalet de Bonamira, señoríos que, junto con muchas otras donaciones, habían sido legados por Alfons el Vell en su testamento. A estos señoríos se añadirán el de Orriols, proveniente de la herencia de Pere Orriols en 1475, y el de Tavernes Blanques, adquirido en 1515.

Durante el siglo XVI, San Jerónimo contará con la protección de los duques de Gandía, los Borja, siendo la duquesa María Enríquez la principal protectora del monasterio. A finales de este siglo, en 1586, el rey Felipe II realiza una visita de varios días acompañado por el heredero y por su querida hija Isabel Clara Eugenia. Una nueva visita real se produce con motivo del enlace de Felipe III con la reina Margarita. Estas visitas son fiel reflejo de la protección que los monarcas brindaron a la orden jerónima desde sus inicios, especialmente la dinastía de los Austrias. Anteriormente, también los reyes de Aragón favorecieron a la orden y a San Jerónimo de Cotalba, pues Martín el Humano y Fernando el Católico, realizaron numerosas donaciones y exenciones de impuestos.

A lo largo del siglo XVII, y muy especialmente en el transcurso de la centuria siguiente, se observa una relajación de costumbres entre los miembros de la comunidad; que desemboca en la reforma del gobierno del monasterio en 1743. Un hecho singular sucede en 1751, cuando, aquejados los monjes por una epidemia, se encomiendan a la Virgen de la Salud de Onil, a la que hacen transportar hasta el mismo monasterio. Tan decisiva en la curación es la intercesión de la virgen para los monjes, que le construyeron una capilla y esta advocación de María se convirtió en la patrona de Rótova. Esta crisis moral y espiritual es reflejo de la crisis general que sufre el monasterio en el siglo XVIII. A pesar de las mejoras arquitectónicas, la situación económica no es tan próspera como cabría esperar y se recurre al arriendo de censos y primicias. La crisis dieciochesca afecta a todos los ámbitos monásticos, desde el decaimiento económico hasta el aparato ideológico que mantenía el statu quo con la sociedad.

PALAU DUCAL DE GANDÍA:

La Historia del Palau Ducal contada a través de las diferentes transformaciones que el propio edificio ha ido sufriendo a lo largo de los siglos. Una historia cargada de secretos y de intrigas palaciegas que nos devuelven a un pasado reciente que podemos vivir a través, no solo de los personajes que crearon esta historia, sino también a través de las salas que conforman esta joya de la arquitectura valenciana.

El Ducado tiene su origen en el Señorío de Gandía creado en 1323 por Jaime II de Aragón. Será con Alfonso El Viejo cuando se convierta en Ducado por el privilegio que le otorga el rey Martín El Humano. A este primer Duque Real le sucederá su hijo, Alfonso El Joven, quien murió en 1422 sin descendencia, y el título de Duque de Gandía revirtió a la corona. A este primer momento de esplendor del ducado le seguirá un período de decadencia marcado por la ausencia de los sucesivos Duques en el territorio de Gandía. Ante la ausencia del Duque, título que ahora ostentarían, entre otros, Juan, rey de Navarra o Carlos, príncipe de Viana, el ducado llega a un período de decadencia. La titularidad Real del Ducado terminará cuando, estando en guerra en Granada, Fernando II de Aragón, venderá el Ducado de Gandía al entonces cardenal Rodrigo de Borja.

1485 es el punto de partida de la unión del Ducado de Gandía con la familia Borja. Rodrigo de Borja adquiere el Ducado para su hijo mayor Pedro Luis, I Duque Borja de Gandía, así como un compromiso matrimonial con María Enríquez de Luna, prima hermana de Fernando el Católico. Este matrimonio no llegó a hacerse efectivo, y el Duque falleció en Roma en 1488 sin descendientes. Su sucesor sería su hermano Juan de Borja, quién se unió en matrimonio a María Enríquez ese mismo año. De esta unión sí nacería un heredero, Juan. Pero de nuevo el destino dejaba viuda a María, cuando en 1497 su marido era asesinado en Roma y su cuerpo arrojado al río Tíber. Este episodio nos revelará la figura de una mujer valiente y adelantada a su tiempo, que llevará el Ducado de Gandía a su etapa de mayor florecimiento cultural y económico.  Tras la muerte del II Duque de Gandía, los planes del Papa Alejandro VI pasaban por convertir a su otro hijo, César, en heredero y sucesor de su hermano Juan. Con lo que no contaba el Papa era con la firme oposición de María Enríquez, quién asumirá la regencia del Ducado hasta la mayoría de edad de su hijo Juan, período que va de 1497 a 1511. En este tiempo, rota la tutela del Papa, la nueva Duquesa Regente venderá los territorios del ducado en Italia y adquirirá para Gandía algunos importantes señoríos más cercanos, saneará las cuentas y reorganizará el archivo señorial. Además, en el plano cultural fue un gran mecenas del arte, llegando a ser considerada introductora de los más prestigiosos artistas renacentistas italianos en la península. Bajo su gobierno llegarán a Gandía artistas como Pere Compte, Damià Forment o Paolo de Sanleocadio. Este período de esplendor culminará bajo el gobierno del IV Duque, Francisco de Borja, quién funda la primera Universidad de Gandía, y antes de marchar a Roma para ingresar en la Compañía de Jesús, dejará incorporado al Ducado de Gandía el Condado de Oliva, con el matrimonio de su hijo y sucesor Carlos, con Magdalena Centelles. De este modo, se reunirán bajo tutela de los Borja los dos principales centros productores de la caña de azúcar, el “oro blanco” que suponía el motor de la economía del Ducado en este período.

Con la expulsión de los moriscos en 1609 empezará el declive del cultivo de la caña de azúcar, y en consecuencia, la peor crisis económica del Ducado Borja. No obstante, será en la segunda mitad del siglo XVII e inicios del siglo XVIII, cuando se produzcan las grandes obras barrocas dentro del Palau Ducal, siendo su mayor exponente la Galería Dorada, construida a expensas del X Duque, Pascual Francisco de Borja y su mujer, Juana Fernández de Córdoba.

Con la muerte del XI Duque de Gandía, Ignacio Francisco de Borja, sin descendientes, el Ducado quedará, por línea femenina a través de sus hermanas, emparentando por matrimonio con otras familias nobles. Será fruto de esta política de enlaces matrimoniales por la cual el Ducado de Gandía llegará a manos de los Duques de Osuna. Serán los Osuna quienes abandonen el edificio, pues tenían residencia en otras ciudades como Sevilla o Madrid, no sin antes llevarse todo el contenido del mismo a estas propiedades.

Debido a su estado de deterioro, sale a la venta en subasta pública casi un siglo después de su abandono, siendo comprado por la Compañía de Jesús el 31 de Agosto de 1888. A ellos, corresponden algunos de los Tesoros del Palau, como las Sargas o la construcción de la Capilla Neogótica.  Esta compra está motivada porque el Palau es la casa natal de un santo jesuita: San Francisco de Borja, también IV Duque de Gandía. Empezará en este momento el período de recuperación del edificio, y la puesta en valor de su dilatada historia.

    • Precio
      • Socios de Hispania Nostra: 30€
      • No socios (acompañantes de socios): 40€
    • Incluye las visitas guiadas y la comida.
    • Grupo de 28 personas. Las plazas se asignarán en riguroso orden de inscripción a través del siguiente formulario

    • Fecha: sábado, 23 de marzo de 2024
    • Hora: 11.30.
    • Punto de encuentro: en la puerta del Real Monasterio – autovía Gandía-L’Ollería (CV-60), Salida 35, 46725 Alfauir (Valencia)

Detalles

Fecha:
23 de marzo
Precio:
30€ – 40€
Categoría del Evento:

Organizador

Hispania Nostra
Teléfono:
915424135
Correo electrónico:
secretaria@hispanianostra.org
Web:
www.hispanianostra.org

Local

Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba
Autovía Gandía-L’Ollería (CV-60), Salida 35
Alfauir, Valencia 46725
+ Google Map
Teléfono:
619524093
Web:
https://www.cotalba.es/