Exclusiva con Ángel Sanz y Briz, diplomático con la misión de salvar los judíos en Budapest

Roma, 1978

¡Buenos días a todos y bienvenidos, una semana más, a nuestro rincón donde hablamos con los personajes más interesantes de la historia de España! Nuestro invitado hoy Don Ángel Sanz y Briz nos descubrirá el fascinante mundo de la diplomacia. *

 

P: Buenos días Don Ángel y muchas gracias por recibirnos en su residencia de Roma. Es un placer hablar con usted.

R: Buenos días y gracias por venir hasta aquí.

P: Como siempre, me gusta empezar por la infancia y la juventud….

R: Nací en Zaragoza y allí viví hasta mudarme a Madrid para estudiar, donde me licencié en Derecho por la Universidad Central de Madrid.

P: Y su primer trabajo después de los estudios…

R: Ingresé en la Carrera Diplomática en 1933. Que tenía yo entonces, unos 23 años, sí. Llevo toda la vida dedicado a la diplomacia.

P: Y los años de la Guerra Civil, ¿los pasó en el servicio?

R: Un tiempo sí, luego el gobierno de la Republica me separó del servicio. Eso fue, en primavera del ´37, pero luego el tribunal seleccionador del gobierno me readmitió en 1938.

P: Durante la Segunda Guerra Mundial, usted estaba de Embajador en Budapest. ¿Cómo fue vivir allí en plena guerra otra vez?

R: No era el embajador, mi título era el encargado de negocios. Fueron unos años muy intensos. Una gran parte de mi tiempo y mis empeños los dediqué a salvar de la Shoá a judíos.

P: ¿Cómo lo hacía? Me imagino que existiría un plan muy elaborado para salvar a toda esa gente.

R: La misión fue concebida por el ministro Miguel Ángel de Muguiro a través de la aplicación de un decreto-ley de Miguel Primo de Rivera del año 1924. Sobre esa base jurídica podíamos conceder la nacionalidad española a los judíos, reivindicando su origen sefardí y por tanto ser descendientes de españoles. Para ser sincero, casi ninguno de ellos realmente eran los descendientes de españoles, pero teníamos que ayudar a esa gente

P: ¿Cuánta gente se pudo salvar así?

R Durante los cinco o seis meses que estuve al frente de la misión, de junio a noviembre de 1944, varios miles de personas. Solo en agosto, más de 1600 judíos pudieron salir de Hungría con el visado que les firmé yo.

P: ¡Impresionante! Su carrera después de la guerra le lleva a la América Latina, si no me equivoco.

R: Primero trabajé unos años en la administración en Madrid, pero mi siguiente puesto fue Guatemala y de allí, me fui a Lima. Luego volví a Europa, me destinaron a La Haya y allí pasé unos 5 años.

P: ¿De allí le mandaron a China?

R: No, estuve un año en Bruselas antes. De 1972 a 1973 estaba en Bélgica, pero no llegué a completar mi ciclo allí. En esos años se restablecieron relaciones diplomáticas bilaterales con China, por primera vez tras la instauración del régimen comunista en ese país asiático. He tenido el honor de ser nombrado el primer Embajador de España en Pekín y he pasado unos tres años allí.

P: De allí le han mandado a este puesto en Roma, ¿verdad?

R: Efectivamente. Pero tengo que destacar que, aunque estemos en Roma, yo estoy acreditado para tratar con la Santa Sede y no el Gobierno italiano. Es decir, soy Embajador extraordinario y plenipotenciario cerca de la Santa Sede.

P: ¡Que interesante! Muchas gracias por esta entrevista y por contar su misión en Hungría. Le deseamos todo lo mejor.

R: A vosotros. Y buen viaje de vuelta a España.

 

*aunque los hechos presentados en esta entrevista son históricamente correctos, todo el dialogo es el fruto de la imaginación del autor