Exclusiva con Carmen Ortueta de Salas, fundadora de Hispania Nostra

¡Buenos días a todos!

Es un gran honor para nosotros empezar esta nueva sección de HN DE AUTOR con una persona tan extraordinaria como es Doña Carmen Ortueta de Salas, una mujer fascinante del siglo XX que nos dejó no solo todo su trabajo sino también su espíritu y sus ganas para continuar con el mismo.

 

P: Es un gran placer y buenos días, doña Carmen.

R: Buenos días. Me alegro mucho de estar aquí. Por favor, trátame de tú.

P: Perfecto. Empecemos por el origen ¿Qué me podrías contar sobre tu niñez? ¿Algún recuerdo interesante?

R: Madrid y sobre todo Madrid. El piso de mi padre en el centro, en calle San Marcos y los tiempos que pasé con mis hermanas jugando en la calle. Mi madre murió cuando todavía éramos niñas y, si siendo yo la mayor, me tuve que ocupar de mis hermanas pequeñas. Mi padre es vasco y yo nací, casualmente, en Cantabria en 1912. Pero soy una madrileña pura y dura.

P: Entonces, me imagino que sería Madrid en donde desarrollaste tus estudios….

R: Claro, no pudo ser de otra manera. Cuando cumplí 19 años y tras una educación privada, me matriculé en la Universidad Central de Madrid, en la carrera de Filosofía y Letras. ¡Qué bien me lo pasé! Mis años universitarios me abrieron todo un nuevo mundo con profesores como, por ejemplo, Don Claudio Sánchez Albornoz que me inspiraron mucho. Y experiencias como mi viaje, Crucero Universitario por el Mediterráneo, que fue fundamental de cara a abrirme los ojos a otras culturas y civilizaciones. Por aquel entonces viajar no era nada fácil para una joven.

P: En alguna parte leí que viviste en Londres. ¿Te gustó la ciudad?

R: Me trae muy buenos recuerdos. Cuando me case con Xavier, justo después de la Guerra Civil nos mudamos a Barcelona. Fue una época maravillosa, empezando la vida familiar. Pero, cuando en 1946 Xavier se hizo cargo del Instituto de España en Londres y nos mudamos allí. Disfrutamos de la vida y sociedad londinense durante muchos años y fue una experiencia única de cara a entender otras culturas, de expandir los horizontes y aprender nuevas cosas. En realidad, nunca dejamos de sentirnos un poco londinenses. De esa época también tenemos muchas amistades que han perdurado para toda la vida.

P: Los años 60 fueron muy intensos para ti. Al volver a Madrid empezaste con tu trabajo filantrópico, ¿no?

R: Efectivamente. Volvimos a mi amado Madrid en 1961, cuando a Xavier le nombraron subdirector del Museo de Prado. Fue en esa época en la que fuimos por primera vez a Trujillo. Un amor a primera vista. Es un pueblo con mucho encanto, pero por entonces, muy abandonado y pobre. Xavier y yo decidimos hacer algo al respecto…

P: Entonces, a eso se refiere tu marido cuando dijo “es la locura de Carmen y mía”, ¿verdad?

R: Sí, sí, jajajaja. Fue una auténtica locura. Y aventura también. Compramos allí no solo una villa para veranear sino también un convento. Ahora cuando lo pienso, me doy cuenta de que fuimos muy valientes, pese a recibir mucha ayuda de nuestros amigos y buenos consejeros con los que logramos documentar y restaurar el convento de Coria y crear la Fundación Xavier de Salas.

Por otra parte, intentamos dar a conocer esa parte de España, Trujillo y Extremadura, a nuestros amigos extranjeros llevándolos allí. Se fundó la Asociación de Amigos de Trujillo y trabajamos mucho para que, en 1984, se abriese el Parador de Turismo, en el antiguo Convento de Santa Clara.

P: Parece que dedicaste todo tu tiempo a Trujillo, pero, en realidad, tenías otros proyectos en Madrid. ¿Cómo pudiste compaginar todo?

R: Con mucho trabajo por mi parte y comprensión por parte de mi familia. En realidad, mi gran proyecto y mi gran orgullo si lo puedo decir así, es la Asociación Hispania Nostra. La creamos un grupo de los aficionados a la cultura y al patrimonio cultural en 1976, en Madrid. Teníamos a Europa Nostra e Italia Nostra como modelos y empezamos con muchas ganas.

Carlos Fitz-James Stuart, entonces duque de Huéscar, fue nombrado el primer presidente de la Asociación y mi experiencia en la Asociación Amigos de Trujillo fue muy valiosa. Y con la Reina Doña Sofia como presidenta de honor, nos embarcamos en esa aventura, siempre con una mirada europea y con la intención de representar a nuestro riquísimo patrimonio cultural en Europa. No tardamos mucho en recibir los primeros premios… Y, como se dice, el resto es historia.

P: ¡Muchísimas gracias Carmen! No solo por esta conversación, sino también por una labor que, incluso hoy en día, inspira a las nuevas generaciones a luchar para conservar, promover y dar a conocer el patrimonio español al resto del mundo.

R: ¡A ti! ¡Y mucha suerte en el futuro con todos vuestros proyectos!

 

¿Será posible que una persona así esté olvidada? ¡Ayúdanos a contar su historia!

 

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