Exclusiva con Fernando Gallego Herrera, ingeniero de caminos

Logroño, 1965

¡Buenos días a todos! Es un honor y privilegio hablar con Don Fernando Gallego Herrera, Ingeniero de Caminos que participó en la construcción del Canal de Panamá, en la de la presa de Asuán, construyó el “aerogenio”, propuso un proyecto del túnel flotante bajo las aguas del Estrecho de Gibraltar y tuvo un rol fundamente en el desembarco de Normandía. *

 

P: Buenos días, Don Fernando y gracias por recibirnos en su magnifica casa aquí, en La Rioja. ¿Lleva mucho tiempo viviendo aquí?

R: Es un placer tenerles conmigo esta tarde. Sí, llevo bastante tiempo viviendo en Logroño y mi plan es establecerme aquí definitivamente.  Diseñé y construí yo mismo esta casa y le puse el nombre de mi esposa, Villa Humildad. Lo considero mi hogar, aunque de espíritu sigo siendo salmantino.

P: Nació en un pueblo llamado Villoria, si no me equivoco.

R: Sí, sí, en provincia de Salamanca. En esa ciudad empecé con mis estudios. Tenía 17 años cuando terminé bachiller en el Colegio de Calatrava y me fui a Madrid. Allí estudié Ingeniería y cursé también Derecho. Al final, con 25 años, conseguí el Título de Honor en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid.

P: A parte de esos estudios académicos, usted es un verdadero poliglota. ¿Cuántas idiomas habla?

R: Sí, me encantan los idiomas. Siempre se puede mejorar, pero podría decir que hablo unos cuantos: ruso, francés, alemán, inglés, italiano y árabe.

P: ¡Realmente impresionante! ¿Dónde empezó su carrera profesional? ¿Cuáles fueron sus primeros proyectos?

R: Mi primer trabajo fue Barcelona, en donde trabajé como director en una línea de metro, que va hacia la población de Sarriá. También, participé en la construcción de la Estación de Francia, junto con el arquitecto Pedro Muguruza.

Uno de mis primeros proyectos fue un puente de arco funicular. Intenté construir puentes similares al puente de arco tirante, pero reduciendo el coste. Al final lo logré y mi primer puente de arco tirante está construido en mi pueblo natal, Villoria.

P: Por esas fechas presentó también el gran proyecto de túnel bajo el Estrecho de Gibraltar.

R: Sí, en el mismo año, en 1928. Aunque en realidad eso fue solo un anteproyecto, sigo trabajando en ello a día de hoy. La idea principal es conectar las dos orillas del Estrecho construyendo un túnel flotante sumergido para no crear problemas para el tráfico marítimo ni con el lecho marino y que tendría dos carriles dobles para los coches, dos vías de tren y cuatro canales para el drenaje.

P: Suena como obra de ingeniería futurista, adelantada a su tiempo. A parte de estos proyectos, propios de un Ingeniero de Caminos, usted desarrolló otros proyectos de ingeniería aérea. ¿Qué es “aerogenio”?

R: Sí, siempre me han interesado esos temas. Con ese invento intenté construir una máquina voladora con despliegue vertical, sin necesidad de pistas de despegue y aterrizaje como las de un avión. Eso implicaría que se podría superar la estratosfera. En la primera demostración, el aparato consiguió levantarse un metro y medio. En el segundo intento incluso llegamos a 12m.

P: Seguro que eso ha constituido todo un logro para la época. Además de construir, tengo entendido que a usted le encanta volar. Leí en algún sitio que usted es uno de los primeros españoles en dar la vuelta al mundo. ¿Es verdad?

R: Jaja, bueno, algunos dicen que sí. Yo diría que casi. Fue en 1949, salí de Nueva York y terminé en Barajas, Madrid, haciendo 25 escalas.

P: Antes de esa aventura, usted tuvo un papel muy significativo en la operación del desembarco en Normandía. Pero la historia del reconocimiento de su patente no fue nada fácil.

R: Sí, fue bastante complicado. Se trata de los pontones que se utilizaban en el desembarco. Los ingleses decían que ellos utilizaban ese modelo antes y que, por lo tanto, no se trataba de una patente mía. Escribí al respecto a los presidentes de los EE.UU. y Francia y ambos reconocieron en una carta que efectivamente se trataba de mi modelo de pontón, pero que no se podía hacer pública esa información por ser los ingleses sus aliados en el conflicto bélico.

Como compensación me dieron un coche que vino sin papeles, de forma extraoficial. Las autoridades en España lo requisado de inmediato, cosa que a mí no me supuso un gran disgusto, ya que lo que realmente me importaba era el reconocimiento y no el dinero o el coche.

P: Impresionante historia. Para terminar esta conversación, me gustaría hablar un poco su mausoleo.

R: Claro. Construí uno en mi pueblo, para mis padres y otro en Logroño, para mí. Me inspiré en el estilo de Gaudí y en el arte egipcio que tuve el placer de conocer de cerca durante mi estancia en Egipto participando en la construcción de la presa de Asuán.

P: ¡Que interesante! Muchas gracias por pasar este rato con nosotros, la historia de su vida es una inspiración para todos.

R: Gracias por vuestro interés.

 

 

*aunque los hechos presentados en esta entrevista son históricamente correctos, todo el dialogo es el fruto de la imaginación de la autora