Exclusiva con Pedro Páez Jaramillo, misionero jesuita

Gorgora (Etiopía), 1622

 

Buenos días. Esta semana tenemos el honor de hablar con el erudito y gran misionero jesuita, don Pedro Páez Jaramillo. *

 

P: Buenos días padre y muchas gracias por hablar con nosotros. En el viaje hasta aquí, he tenido tiempo de leer sobre su fascinante vida y todo lo que ha hecho hasta ahora. Me gustaría empezar desde el principio, su vida en España. ¿Cómo han transcurrido esos años de su infancia y juventud?

R: Buenos días y gracias por venir hasta aquí. Mi juventud se ha parecido en todo a la de mis compañeros. Nací en una familia noble en Olmeda de las Fuentes, cerca de Madrid. Tenía unos 18 años cuando decidí ingresar en la Compañía de Jesús. Desde entonces, me dedique a los estudios y al trabajo misionero.

P: Primero se formó en España, ¿sí?

R: Así es, primero en Castilla y luego en Belmonte, donde tuve la oportunidad de estudiar filosofía con un gran profesor y ahora un buen amigo mío, don Tomás de Ituren.

P: Después de esos estudios, decide hacerse misionero. ¿Por qué elige África?

R: No fue una elección mía. De hecho, yo pedí China o Japón, pero me dijeron que a la misión jesuita en Etiopia le faltaba la gente y me destinaron allí. Mi incorporación debía ser inmediata tan pronto como terminase la formación y me ordenase.

P: Entonces, ¿con cuantos años vino a Etiopia?

R: Bueno, mi viaje hasta aquí ha sido muy largo y con muchos obstáculos. En total, tardé 15 años en llegar hasta estas tierras africanas.

P: ¿Qué ha pasado en todo ese tiempo?

R: De España primero me fui a India. Allí terminé la formación que, como he mencionado, tenía que terminar y me ordené como sacerdote. Un año más tarde, partí rumbo a Etiopía, pero me capturaron los árabes.

P: ¿Fue entonces cuando visitó la Marib?

R: Sí. Estuve 7 años en cautiverio en Yemen y en esa época visité mucho la zona y pude aprender bastante sobre la cultura árabe. Creo que incluso fui el primer europeo en probar su café. Y Marib, es una ciudad legendaria en todo el sentido de la palabra. No se si lo sabe, pero con esa ciudad se vincula el mito de la reina de Saba.

R: ¿Cómo terminó ese cautiverio? ¿Al final como llegó a Etiopía?

P: Fui rescatado por orden del gobernador de Goa y pude volver a la India. Unos años más tarde salí otra vez rumbo Etiopía y la segunda vez tuve la suerte de llegar hasta aquí.

R: Según tengo entendido, en ese momento aquí hubo muchos disturbios.

P: Era un momento delicado, tanto por el confrontamiento entre los herederos de la corona, como por el enfrentamiento entre el catolicismo y el cristianismo ortodoxo (tewahedo) local. Inicialmente intenté acercarme más a la postura de corona, pero pronto aprendí la lección de no elegir lados en su disputa interna y sobre todo no enfrentarme a la iglesia local.

R: Creo haber leído que incluso aprendió la lengua local.

P: Claro, sin conocer la lengua no se puede transmitir el mensaje. Incluso antes de venir a Etiopía aprendí árabe y persa. Pero el pueblo aquí habla el amárico.

P: ¿Es verdad que ha ejercido como diplomático?

R: Sí, en varias ocasiones. Ayudé a Su Majestad, el rey Susenyos, con las misivas para el Papa y el rey de España. El monarca se ha mostrado siempre muy partidario del catolicismo, dando beneficios específicos para los seguidores de la Iglesia católica. Incluso se ha convertido el mismo hace muy poco a la fe de Roma.

P: A parte de todo este trabajo de misionero y diplomático, usted se dedica a escribir sobre la historia de Etiopía. Para terminar esta entrevista, ¿podría compartir algún dato interesante sobre eso con nosotros?

R: Lo considero un deber, una obligación contraída con esta tierra. Los que me sucedan, podrán de esta manera aprovecharse de mi conocimiento de la zona. He tenido la suerte de conocer estas tierras muy bien, así que ha abordado varios temas en mis libros – la historia, la teología, la zoología, la geografía, entre otras cosas. ¿Un dato interesante? Creo que usted misma lo ha dado ya al iniciar esta entrevista: Soy el primer europeo en visitar las fuentes del Nilo Azul. Les recomiendo la lectura de mi libro al respecto…

P: Seguro que lo haremos con mucho gusto. Gracias por esta conversación. Adiós.

R: A ustedes por viajar hasta aquí. Buen viaje de vuelta a Europa.

 

 

 

*aunque los hechos presentados en esta entrevista son históricamente correctos, todo el dialogo es el fruto de la imaginación del autor