La apertura de los museos a la nueva normalidad o el arte y la vida

Esta nueva normalidad que nos acontece realmente ha hecho mella en nuestro estilo de vida, en la forma en la que paseamos por el metro, ahora en vez de echar un ojo al bolso o a la cartera se lo echamos directamente a la persona de detrás, controlando que no se haya excedido en los límites de 2 metros indicados. Nos percatamos de que nadie nos roce si quiera, solo es apta la mirada, observar a través de la mascarilla e intuir las sonrisas, como si obras de arte tratásemos, expuestas; con un cristal que nos separa, unas indicaciones en el suelo para guiarnos, carteles, cuidado extremo de guantes  y mascarilla, como si estuviésemos en restauración.

Así nos encontramos tras la apertura de los museos, después de casi tres meses de espera. La vuelta a estos se ha convertido en un auténtico sorteo donde solo unos pocos pueden volver a contemplar las grandes obras de la humanidad. Esta vez, museos como el Prado, el cual nos ofrece un viaje completo por Italia, Holanda, Francia pero también por España con el maestro Goya con obras como El dos y El tres de mayo de 1808, que a tiempo de no desvanecerse en una simple pintura permanecen en el ambiente. También encontramos el Thyssen o el Reina Sofía, el cual ha permitido la entrada solo a 938 visitantes y únicamente de la planta 2 del recorrido, donde es posible disfrutar de obras como el Guernica, artistas como Miró, Salvador Dalí o Ángeles Santos. Incluso la obra Pozo V (III) (2011) de la escultora Cristina Iglesias, colocada tras la pasada exposición de Arco, que se sitúa en el jardín conformando una parte más de dicho espacio natural, recordándonos el contacto continuo del hombre con el entorno que le rodea, hecho de agua y tierra, a veces transformado en una dura roca, difícil de amasar.

Dicho recorrido solo está perpetuado por los vigilantes y más importante aún, por la conciencia y respeto de los visitantes, que ahora, más que nunca, debería ser el lema que abrace esta nueva situación.

Ahora, artistas que salieron de una España totalitaria, donde obras como el Guernica muestran la insatisfacción del momento, la rabia, el dolor de la pérdida, nos recuerdan la importancia de la solidaridad, de la unión en pos de un futuro mejor; de pasar de exponerse en un deseado espacio de los Jardines del Buen Retiro, blindado y secundado por guardias, intentando mantener en pie la última brizna de esperanza de una España mejor, esperaba a que aquel antiguo Hospital de Atocha recordara lo que significaba la paz.

Yo no conozco aún la paz, el respeto, o la igualdad. Pero lo que sí sé, es que estamos encerrados en la misma habitación de hospital, respirando un oxígeno que se agota e intentando no rendirnos en un último esfuerzo por renacer, o al menos, por restaurarnos.

FUENTES:

https://elpais.com/noticias/museo-prado/

https://elpais.com/cultura/2020-06-03/el-museo-reina-sofia-vuelve-a-la-vida-recortado.html

Imagen extraída de: Latamuda.com: El Reina Sofía celebra el Día Internacional de los Museos con una programación especial on line, “Publicado el 14 mayo, 2020”  “en Eventos/Museos