La ermita que se convirtió en chatarrería

Parece increíble, triste e ilógico, que un monumento pueda tener tal grado de degradación arquitectónica, funcional y moral. Pero sí, sucede en un pueblo de Jaén llamado Huelma. Sus casi seis mil vecinos conocen a la perfección un pequeño edificio situado en pleno casco antiguo del municipio, junto a una recientemente excavada necrópolis musulmana datada entre los siglos XIII y XIV; con unas increíbles vistas a la orografía de Sierra Mágina. Todos lo conocen como “El Santo”, y ese nombre recibe la barriada en la que se asienta (tal y como nos muestra una placa en su fachada), pues el título original de este templo es “ermita de san Sebastián”, copatrón, dicho sea de paso, de esta población.

Existen algunas referencias históricas que dan pie a señalar la importancia de esta estructura. Ya se tiene constancia de la existencia de este del edificio en el siglo XVI, pues un vecino de la localidad se asigna un lote de terrenos a las espaldas del mismo, quedando así dicha acción documentada[1]. De hecho, debido al aumento de las epidemias, a finales del siglo XVIII, el alcalde de Ogayar solicita al obispo que le ceda la ermita para habilitarla como hospital de pobres, atendiendo a que San Sebastián es una advocación protectora contra la peste y las enfermedades contagiosas (ya que la difusión por aire de esta enfermedad es comparable a las flechas, atributo del mártir); favoreciendo a esta causa su ubicación en el lugar más alto de la población.

Si nos centramos en la arquitectura de la construcción, su planta original se distribuía en cruz latina, erigida mediante muros de sillería, pero hoy día esta ermita conserva la nave central cubierta con bóveda de cañón y la puerta principal de acceso, situando la Capilla Mayor orientada al nacimiento del sol. Pese a que los brazos de la cruz se han perdido, aún conserva “algunas hornacinas que alojaron en otras fechas diversas advocaciones religiosas”[2].

El acceso por su portada norte es adintelada y tallada en piedra de cantería, con un friso decorado con rosetas y, en la clave, la inscripción “IHS”[3],que corresponde a la abreviatura del nombre de Jesús en letras griegas mayúsculas: IHSOUS. A ambos lados de esta inscripción central encontramos una decoración con rombos y adornos florales que pudieran ser girasoles (plantas que se han considerado siempre talismanes contra la peste y enfermedades contagiosas además de servir para ahuyentar a las brujas).

Junto a la misma, y entre dos de los grandes contrafuertes en su fachada oeste, se encuentra adosada una fuente de cantería fechada 1868, con un escudo heráldico relacionado con la familia Cueva. Se trata de una estructura hídrica que pertenecía a la cercana Plaza Nueva pero que se trasladó a este emplazamiento en el pasado siglo, motivo por el la cual es popularmente conocida por “Fuente del Santo”.

Durante muchos años, este eremitorio albergó imágenes y actos religiosos, pero con la desamortización del ministro Mendizábal en 1836, que consistió en la más que conocida y estudiada expropiación y subasta pública de los bienes de la Iglesia, perdió su carácter religioso, deteriorándose definitivamente tras la Guerra Civil Española (1936-1939)[4].

Pese a ser un inmueble catalogado e integrado en un conjunto histórico-artístico declarado en 1983, en el pasado siglo cambia su uso para ser un almacén de chatarra, por lo que su estado de conservación es alarmante y lamentable.

Digamos que el templo hace honor a su titular: San Sebastián, resistiendo el paso del tiempo, pues al igual que al santo mártir, tras ser asaetado y pese a que los propios verdugos lo creían muerto, este aún tiene un hilo de esperanza. Solamente es necesario que aparezca una “viuda del mártir Cástulo”, que le cure sus heridas y le guarde custodia.

 

[1] VICO VICO, Amable. Mentalidad religiosa ante la muerte en el siglo XVI: el caso de Huelma. Giennius: Revista de estudios e investigación de la Diócesis de Jaén. 2009. Volumen 9.

[2] VALENZUELA GUZMÁN, Magdalena. Apunte histórico referido a dos edificios religiosos de Huelma ya desaparecidos.

[3] LÓPEZ GUZMÁN, Rafael. Huelma Arte y Cultura. Editorial Atrio. 2009.

[4] VALENZUELA GUZMÁN, Magdalena. Apunte histórico referido a dos edificios religiosos de Huelma ya desaparecidos.

Fotos: Jonathan Moreno Collado