La iglesia de San Adrián Mártir en Icedo (Burgos): un patrimonio en riesgo

Este es un artículo de María Barriuso Ortega, alumna de la Universidad de Burgos, tutorizada por el profesor David Peterson.

 

A unos 50 km al norte de la ciudad de Burgos se alzan las ruinas de Icedo, un pueblo hoy abandonado de cuyas casas apenas quedan unas paredes en pie. Sin embargo, la iglesia todavía se resiste a derrumbarse por completo y firmar, así, el final definitivo de aquel lugar. A Icedo, perteneciente al ayuntamiento de Villadiego, se accede actualmente por varios caminos desde pueblos cercanos, siendo el más frecuentado el que proviene de la vecina Villanueva de Puerta (Burgos). No obstante, hace décadas que se trasladaron sus últimos habitantes: tras el inicio de la despoblación en la segunda mitad del siglo XX, culminó en 1975 cuando lo abandonaron los dos últimos residentes.

La iglesia, bajo la advocación de San Adrián Mártir, se encuentra sobre un alto que domina el pueblo. Es una construcción sencilla, realizada en mampostería, y con sillería en determinadas partes. Aunque mantiene reminiscencias románicas, son ya tardías puesto que responden al siglo XIII. Es de suponer que la planta era de una única nave, aunque su aspecto actual se debe a las sucesivas ampliaciones y reformas que se fueron realizando. De esta manera, de la estructura original únicamente se conserva la cabecera, de testero plano y con dos contrafuertes al sur, entre los cuales actualmente hay un vano rectangular abocinado. En el exterior de dicha cabecera presenta sencillos canecillos sin decoración bajo una cornisa; aunque esto apenas es visible debido a la vegetación en el lado sur y al añadido de la sacristía posterior en el lado norte. Por su parte, en el interior tiene en sillería una bóveda de cañón apuntado, y el arco es apuntado igualmente, muestra de las soluciones ya góticas que se practicaban. En el siglo XVI, con influencias tardogóticas, se añadió al norte una capilla con bóveda de crucería. Por su parte, al sur se realizó una nave lateral divida en dos tramos que se abren a la nave central con arcos formeros apuntados, los cuales confluyen sobre un potente pilar cilíndrico, al igual que el arco fajón que articula los tramos de la nave central. Debido a la construcción posterior de la torre, en esa nave sur actualmente solo se conserva la bóveda, de crucería con cuatro terceletes, en el tramo más próximo a la cabecera.

Por otro lado, la construcción de esa nave lateral implicó el traslado de la portada original, de arco doblado y apuntado con dos arquivoltas y tornapolvos de bisel. Dicha portada se caracteriza por ser muy austera y sin concesiones decorativas. Además, se modificó la cubierta de la nave central, realizándose en sus dos tramos bóvedas de crucería. Otras reformas más modernas terminaron de conformar la planta actual de la iglesia al añadir una sacristía al norte, que en el exterior está recorrida por una cornisa con moldura de gola. Igualmente se construyó una torre rectangular con campanario en la esquina suroeste, junto a la portada, que ya se ha mencionado que invadió parte de la nave lateral al sur; provocando que el tramo más próximo a la cabecera acabase adoptando una distribución de capilla. Hoy en día la torre no tiene campanas y presenta uno de los vanos de la cara oeste tapiado con ladrillos.

Actualmente la iglesia se encuentra en ruinas. Tanto en el tramo de los pies de la nave principal, como en la sacristía, la cubierta ha colapsado por completo, debido al deterioro progresivo del soporte estructural especialmente por la filtración de agua y la acción de los fenómenos meteorológicos. Sin embargo, el otro tramo de la nave principal y, especialmente, la capilla al norte, presentan las bóvedas en relativo buen estado de conservación, manteniendo incluso la policromía de nervios, claves y ménsulas. Dicha policromía, donde predomina el azul cobalto, se conserva también en otras partes como el pilar cilíndrico ya mencionado, los arcos formeros, algunos lugares de la cabecera, etc. Por su parte, el tramo de la nave sur más próximo a la cabecera muestra evidentes signos de deterioro, ya que se han desprendido parcialmente la nervadura y plementería, dejando al descubierto parte de la cubierta. Igualmente hay daños en la cabecera, donde una gran grieta recorre la pared oriental, en la que además se distingue dónde hubo en su día un retablo hoy inexistente. Asimismo, se han caído dovelas de su bóveda y hay varias cuyo desprendimiento parece inminente. Además, la piedra tiene evidentes signos de humedad. En el exterior, la cubierta de la cabecera está dañada, en parte por el hundimiento de la cubierta contigua en la sacristía. Por otro lado, las sepulturas que se encontraban en la iglesia, principalmente en la nave mayor, han sido expoliadas. De esta manera, por todo el templo hay fragmentos de losas y huesos esparcidos, que, junto a las piezas que se han desprendido de las bóvedas, componen un panorama desolador. No obstante, no es la única muestra de vandalismo, pues las paredes están grabadas con nombres y otras palabras. Igualmente, la pila bautismal románica, cuya copa tenía gallones con arquillos superpuestos, estuvo a la intemperie bastante tiempo en Villanueva de Puerta, junto a la carretera; y en la actualidad está desaparecida.

la Iglesia de San Adrián de Icedo no tiene ningún grado de protección legal específico, aunque el “Despoblado de Icedo” (como conjunto que incluye la iglesia) sí que está clasificado como Yacimiento del Inventario Arqueológico de Castilla y León.
No obstante, es necesario que reciba protección y que se produzca una intervención para salvarla, pues si no, está abocada a la desaparición. De esta manera, como medidas más urgentes habría que detener la situación de ruina progresiva que se está dando mediante la consolidación de las cubiertas, para evitar más derrumbes; y mediante la restitución de las ya derrumbadas, para evitar el deterioro del interior. No obstante, aun realizando estas actuaciones más apremiantes todavía quedaría mucho por hacer: reforzar las paredes, restauras las sepulturas destruidas, recopilar los restos óseos diseminados, etc. Sería beneficioso para la iglesia la difusión de su existencia e información sobre ella, especialmente vinculándola al marco del Geoparque de la Unesco Las Loras, al que pertenece. Aunque actualmente existe una ruta BTT que pasa por el pueblo, podrían trazarse muchos más itinerarios combinando el turismo por el patrimonio natural con el cultural; ya que está situado junto al Desfiladero del Butrón, y el ya mencionado castro de Peñas de Valdecastro ha sido investigado recientemente. Así, se fomentaría la puesta en valor del patrimonio de la zona.

En definitiva, en la iglesia de San Adrián Mártir de Icedo se contempla un bien que, aunque no tenga un valor extraordinario, ha sido testigo del devenir de los tiempos y de las gentes de un pueblo que lamentablemente ya no tiene a nadie. Igualmente es un patrimonio característico de la zona: una iglesia rural, humilde, con raíces románicas y que muestra el paso de los siglos en las distintas modificaciones. Sin embargo, este patrimonio está en riesgo, por lo que requiere una mayor protección, conservación y difusión. Porque puede que Icedo esté abandonado, pero quizás se pueda evitar que también sea olvidado.

Bibliografía

Bilbao, Garbiñe. 1996. Iconografía de las pilas bautismales del románico castellano: Burgos y Palencia. Burgos: La Olmeda.

Rodríguez, José Manuel. 2002. “Icedo”. En Enciclopedia del románico en Castilla y León: Burgos, vol. 1, dirs. Miguel Ángel García y José María Pérez, 313-315. Aguilar de Campoo: Fundación Santa María la Real-Centro de Estudios del Románico.

Fuente Imagen: autoría de María Barriuso Ortega (Universidad de Burgos).