La libertad creativa también es patrimonio

El 20 de mayo del 2020 fue un día histórico para el cine, el arte y las iniciativas populares desde las redes. Antes de explicar qué relación tiene ese día con el Patrimonio Cultural que defendemos desde Hispania Nostra, tengo que explicar qué sucedió hace unos días. En otras palabras, analizar el contexto que ha rodeado a la ya mítica Snyder Cut.

En noviembre del 2017 se estrenó en cines una película que fue un rotundo fracaso tanto en taquilla como en crítica, titulada Justice League (Liga de la Justicia), una cinta de superhéroes que reunía a varios héroes como Superman, Batman, Wonder Woman o Aquaman. Hasta aquí no parece haber más chicha, una peli que fue muy mala y punto. Sin embargo, ya incluso meses antes del estreno, varias personas detectaron que algo andaba mal. Y finalmente, gracias a la labor de investigación de algunos fans, como por ejemplo los españoles John Doe y Fox (dueños respectivos de los canales de Youtube John Doe Movie Reviews y La Hoguera de Gotham), se descubrió la gran injusticia que los ejecutivos de Warner Bros habían realizado contra el director de la obra, Zack Snyder: aprovechando que el director se marchó de la posproducción a consecuencia del suicidio de su hija, contrataron a otro director, Joss Whedon, para literalmente cambiar casi toda la película, regrabando las escenas. Los ejecutivos no querían la visión oscura de Snyder, sino que deseaban copiar a la competencia, a Disney/Marvel. Lo que finalmente se vio en los cines fue una comedia barata con una fotografía pésima y un guion que daba vergüenza ajena. Solo el 10% de lo que rodó Snyder se vio en la pantalla grande, pese a que la cinta se lanzó bajo su nombre, como si él la hubiera dirigido.

Comenzó una lucha en internet para exigirle a Warner Bros que lanzará la verdadera película. Además, las donaciones que recibía el movimiento se destinaban a una asociación estadounidense en prevención del suicidio, como un homenaje a la hija de Snyder. Pero fue muy duro, porque la mayor parte de la gente opinaba que dicha versión del director no existía, que solo era la pataleta de unos cuantos lunáticos. Desde medios oficiales hasta personas comunes, vilipendiaron a los defensores de esta versión “inexistente”. No obstante, John Doe hizo un análisis de las escenas eliminadas que circulaban por internet, los bocetos artísticos y las declaraciones del equipo de la Snyder Cut, y llegó a la conclusión de que faltaba mucho material y que muchos actores y extras no llegaron a salir. El movimiento dio fuerza a Zack Snyder, que confirmó que su película debió durar 214 minutos (unas tres horas y media) y que la historia era completamente diferente a lo visto en la versión cinematográfica. Empezó a compartir información y fotografías del rodaje en blanco y negro, mostrando momentos que nunca aparecieron en el film. Incluso mostró los rollos del celuloide, para intentar acabar con el debate de si su película existía o no.

Los ejecutivos de Warner se negaban a aceptar la realidad. Fue tras el éxito de películas como Aquaman (2018) y Joker (2019) que se dieron cuenta de que la visión oscura, madura y más artística de Snyder sobre los superhéroes no era un camino tan equivocado. La presión del movimiento popular por redes propició la salida de algunos ejecutivos y la llegada de otros nuevos, como Jim Lee, antiguo dibujante de cómics. Pero lo decisivo llegó en noviembre del 2019, cuando los defensores del Snyder Cut inundaron las redes sociales con el hashtag #ReleaseTheSnyderCut, aprovechando el aniversario de la Justice League cinematográfica. Fue un éxito de público, al que se sumaron varios actores de la película, en concreto Ben Affleck (Batman), Jason Momoa (Aquaman) y Gal Gadot (Wonder Woman). Ahora se sabe que desde ese noviembre Snyder entró en negociaciones con los ejecutivos (tanto de Warner Bros como de Warner Media y AT&T, empresas que son dueñas de la primera), y que les enseñó su película en febrero de este año. El resultado ha sido el anuncio este 20 de mayo por parte del propio Zack Snyder junto al actor Henry Cavill (Superman): su película original saldrá en la plataforma de streaming HBO Max en el 2021.

Esto sienta un precedente muy positivo en el arte y en el patrimonio. Pasó y seguirá pasando que los creadores, artistas y los defensores de sus obras sufrirán a manos de instituciones estatales, empresas y otros intereses superiores a ellos que no le dan importancia al arte ni al Patrimonio Cultural. Muchas veces oí decir “pero si es solo una película”… ¿no es parecido al “solo es una iglesia en mitad del campo”, “solo es un libro”, “solo es un cuadro”, “solo es un viejo tocando una campana”…? Este movimiento ha demostrado que las iniciativas populares, como por ejemplo las campañas de micro mecenazgo que Hispania Nostra impulsa, pueden llegar a buen puerto, que los poderosos pueden sentir la presión de la gente común.

Cierto es que el movimiento del Snyder Cut tiene su epicentro en USA y el mundo anglosajón, pero es un fenómeno global que será un beneficio para todos. Aquí en España también tenemos atentados contra la creatividad y el Patrimonio Cinematográfico, como demuestra el caso del cineasta Tinieblas González y muchos otros de los que lógicamente aquí no puedo hablar. Por eso es tan relevante la victoria del Snyder Cut, no tanto por Zack Snyder, que ha demostrado ser un director muy comprometido con su obra, sino por todos los creadores que pasarán por algo similar en el futuro, y por aquellos que les defenderán o que iniciarán proyectos de salvaguarda de sus obras y, por ende, de nuestro patrimonio.

Piénsalo, unos cuantos locos repartidos por el mundo han logrado que una empresa multinacional tan grande y todopoderosa como Warner Bros ceda a sus demandas, y encima ahora son propiedad de AT&T, una empresa que sí escucha a sus clientes y que comprende la relevancia del Snyder Cut tanto como producto artístico/cultural como comercial.

¿Por qué tú no? ¿Por qué tu proyecto y obra no? Sé como Superman y vuela hacia el cielo, lento pero firme.

FUENTE IMAGEN: blogdesuperheroes.es