¡La Literatura no quiere morir! Y empezamos con Guskô

De vez en cuando, comentaremos libros que sean interesantes para fomentar un aspecto del Patrimonio Cultural que no deberíamos olvidar: la Literatura. Por supuesto, hablaremos de toda clase de relatos. Para que sirva de ejemplo, comenzaremos con un libro poco conocido en España: La vida de Budori Guskô (Guskou Budori no Genki), publicado en 1932.

La novela fue editada en España por Satori Ediciones en 2013, y que incluye cuatros relatos más del mismo autor. Está escrita por Kenji Miyazawa, nacido en Japón en 1896 y muerto en 1933 por culpa de una neumonía. El autor, que estudió en la Escuela de Agricultura de Morioka, está considerado como uno de los padres de la literatura japonesa de fantasía, además de un importante referente del mundo infantil japonés.

Si has visto las series animadas de Heidi (1974) y Marco (1976), te sentirás como en casa. La historia se ambienta en la ficticia región de Ihatov (nombre inspirado en la prefectura japonesa de Iwate), donde vive el pequeño Budori con sus padres y su hermana Neri en mitad de un bosque. A causa de varias hambrunas consecutivas, el pueblo se empobrece y eso provoca que los padres de Budori desaparezcan y que a su hermanita la secuestre un excéntrico personaje. Solo y desamparado, Budori tendrá que desempeñar diversos empleos con la gente más extraña del país con el fin de sobrevivir. Y con el paso del tiempo Budori se convertirá en un héroe dispuesto a cualquier sacrificio para salvar a los suyos.

Es una obra fascinante, sobre todo por la ternura y la fantasía que están presentes en cada una de las páginas. Es muy fácil empatizar con Budori, puesto que se trata de un niño bueno e inocentón que va de desgracia en desgracia, pero siempre sale adelante después de secarse las lágrimas. Miyazawa consigue tocarte el corazón con él y con la galería de insólitos personajes que va presentando, como el granjero Barbarroja (empeñado en usar petróleo para matar el virus de su cosecha) y el gran maestro Kûbô con el pequeño dirigible que utiliza como vehículo particular. Además, Miyazawa era ingeniero agrónomo y plasmó sus conocimientos en el relato, por no hablar de su defensa de la naturaleza y de los paisajes, un elemento básico del Patrimonio Natural, y se aprecia en sus descripciones del mundo rural.

Considero que la obra de Miyazawa debe conocerse más. Una prueba de su calidad es la influencia que ha ejercido en Japón, en historias similares a Heidi y Marco; entrañables, alegres y también muy tristes al mismo tiempo. Y entre los autores más influidos por Miyazawa tenemos a Isao Takahata y Hayao Miyazaki, encargados de Heidi y Marco pero más conocidos por sus películas, como La Tumba de las Luciérnagas (1988, Takahata), Mi Vecino Totoro (1988, Miyazaki) y El Viaje de Chihiro (2001, Miyazaki). Miyazawa también influyó en autores del cómic japonés como Hiroshi Fujimoto (creador principal de Doraemon en 1969) y Osamu Tezuka (por ejemplo, en su Astroboy (1952-1968), las discusiones entre los científicos recuerdan a las conversaciones de los vulcanólogos de Budori).

Como dato final, Budori ha sido adaptado en dos películas de animación japonesa, en 1994 y 2012. En la segunda versión los personajes son gatos, como sucede en la adaptación de 1985 de la otra gran novela de Miyazawa, El tren nocturno de la Vía Láctea (1934, obra póstuma) (publicado por Satori Ediciones en 2012).

Si usted quiere iniciar a alguien en la lectura, Budori es una buena opción.

FUENTE IMAGEN PRINCIPAL: Satori Ediciones

FUENTE IMAGEN SECUNDARIA: Wikipedia