Las crisis nos obligan a cambiar

Evidente y una verdad como un templo de grande. El mundo y España en particular están dando los primeros pasos en una profunda crisis que está destinada a cambiarlo todo de forma más o menos permanente, desde nuestra forma de comportarnos en nuestros día a día a nuestra forma de movernos, viajar, hacer turismo, de conocer nuestras culturas. Durante este más de medio año de pandemia, nuestra manera de disfrutar y de consumir cultura ha cambiado y con ella nuestra percepción sobre la misma. La casuística es amplia inclusive dentro del campo del patrimonio cultural, no sólo por cuestiones tan simples como las diferencias que suponen las limitaciones de aforo dentro de un espacio cerrado, como puede ser un museo, o las de espacios abiertos, como puede ser un yacimiento arqueológico, sino también la forma en que el patrimonio se acerca a nosotros en un contexto donde nos quedamos en nuestras zonas de residencia sin desplazarlos medias o grandes distancias ante las restricciones de movilidad.

Esta anómala situación está dado lugar a dos fenómenos que evocan diferentes apreciaciones, positivas y negativas, sobre el futuro: la primera de ellas es que estamos redescubriendo o descubriendo los espacios y objetos que nos rodean como parte nuestra cultura, siendo una nueva atracción de conocimiento; la segunda es la confirmación de que las nuevas tecnologías se han hecho un hueco definitivo en el campo de la difusión del patrimonio cultural; y la tercera, que por fin aumenta la inversión pública en cultura, aunque sea para rescatarla.

La imposibilidad de movernos con la libertad con la que antes nos desplazábamos, cosa que recuperaremos antes si todos somos responsables, está provocando un incremento del paseo, la visita y el disfrute de espacios abiertos y cerrados, parques, jardines, museos, salas de exposiciones, etc. de nuestras localidades o de nuestro entorno. Este comportamiento no deja de ser una aceleración de una serie de cambios que poco a poco se estaban apreciando en la sociedad. Al margen del deseo de seguir viajando lejos, al extranjero incluso, también estaba ya tomando fuerza ese gusto por conocer nuestro patrimonio local. El aumento de la repercusión mediática de la defensa de estos espacios es quizá uno de esos indicadores. También los esfuerzos de los ayuntamientos por reforzar los programas culturales, el diseño de rutas, muchas veces ligado a la mejora de la movilidad a pie, que nos permite percibir nuevas perspectivas de edificios y espacios que antes sencillamente pasábamos por alto.

No obstante, dentro de esta restricción de movimiento mundial que estamos viviendo también las nuevas tecnologías están dando importantes pasos para acercarnos aquello que no podemos ver. Ya lo hicieron los museos durante el primer confinamiento con un esfuerzo titánico por completar o relanzar sus espacios de visita virtual, destacando el impresionante incremento de las visitas a las páginas web de grandes y medianos museos. Museos como el Prado han incluso mejorado sus salas el tiempo que han estado cerradas, como es el caso de la dedicada al Bosco, que gracias al acuerdo con Samsung ha instalado un monitor que cambia la experiencia en sala con detalles del Jardín de las delicias, lo cual ayuda también a evitar concentraciones de gente para apreciar tan singulares y magníficos detalles. También podemos disfrutar de relajantes “paseos” por monumentos de talla mundial de las grandes ciudades como Roma, Atenas o El Cairo desde la comodidad de nuestros sofás, lugares que irónicamente se están viniendo “beneficiados” por la pandemia en la protección de sus elementos patrimoniales del turismo de masas. Obviamente, no hay nada como viajar y ver las cosas en persona, pero al menos podemos disfrutar y, lo que es más importante, saciar nuestra curiosidad y sed de conocimiento.

Por otra parte, en el momento de redacción de este artículo, se ha conocido el proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2021, en el que la inversión en Cultura aumenta un 25,6% más que año anterior, unos 1.148 millones de euros, de los cuales museos y exposiciones se llevarían 163 millones, 154 para la restauración y protección del patrimonio histórico, 78 para bibliotecas y archivos y 115 para el administrado por Patrimonio Nacional. Este incremento viene, sin lugar a dudas, de las necesidades del sector debido a la pandemia y de la ayuda que esperamos de la Unión Europea, con lo que sólo cabe esperar que sirva para seguir a flote por el momento y que recuerde la importancia de este sector en un futuro, no sólo como mero método de explotación económica en base al turismo, sino con un cambio de tendencia en la inversión, en épocas de bonanza económica, con fines sociales e intrínsecos a la correcta preservación de los vestigios de nuestro pasado.

Por último y como colofón a este post tan genérico, quería compartir con el lector/a una reflexión de un artículo por publicar del profesor de la Universidad de Massachusetts Amherst, Neil Silberman, en el que aventura no sólo significativos y acelerados cambios en aquellos puntos que se han ido tocando en este escrito, sino también un cambio en el concepto y visión del patrimonio cultural, desligándolo de los “grandes éxitos” y centrándolo más aún en los patrimonios locales, alejados de todo intento construcción identitaria general de las tradicionales ideologías nacionalistas procedentes del siglo XX, más próximo a las poblaciones que los cobijan y con una miranda más ecológica y predispuesta a la lucha, a través de la cultura, contra los efectos del cambio climático, pues es una “necesidad humana ser creativo, estar en constante cambio y ser parte de una reflexión del pasado […] partiendo de los paradigmas establecidos”.

 

BIBLIOGRAFÍA

– CARRETÓN, Adrián: Las nuevas tecnologías al servicio del patrimonio cultural, Patrimonio Inteligente. https://patrimoniointeligente.com/las-nuevas-tecnologias-al-servicio-del-patrimonio-cultural/ [Consultado el 28 de octubre 2020]

– Museo del Prado: El Jardín de las delicias del Bosco se reencuentra con el visitante en el Museo Nacional del Prado, Museo del Prado, Madrid, 2020.https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/el-jardin-de-las-delicias-del-bosco-se/dbe6dc3e-f3e9-45c3-0953-d4a1678f8dcb [Consultado el 28 de octubre 2020]

– Sapos y Princesas: “Acércate a conocer los monumentos más impresionantes del mundo sin moverte de casa”, en Sapos y Princesas de EL MUNDO, 2020. https://saposyprincesas.elmundo.es/ocio-en-casa/planes-online/conoce-los-monumentos-mas-impresionantes-del-mundo-sin-moverte-de-casa/ [Consultado el 28 de octubre 2020]

– SIMBERMAN, Neil Asher: “Good-bye to All That: COVID-19 and the Transformation of Cultural Heritage” en International Journal of Cultural Property, 2021. https://www.academia.edu/44350172/Good_bye_to_All_That_COVID_19_and_the_Transformations_of_Cultural_Heritage?fbclid=IwAR3Uq2FUm9pszCjTT-kgTYCfCAnnq4CKLmm4RMnbPSg-x8nr58CWjxq-2QY [Consultado el 29 de octubre
2020]

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