Las Villas de Benicàssim y la memoria brigadista

A finales del siglo XIX, se inicia en Benicàssim (Castelló) una serie de construcciones modernistas que se convertirían en la zona de veraneo de la burguesía valenciana y castellonense: el Biarritz valenciano. Las Villas se dividieron en tres zonas: el Infierno, llamado así por las constantes y escandalosas fiestas; la Corte Celestial, donde predominaba la tranquilidad; y el Limbo, un jardín que separaba las anteriores zonas.

Con el estallido de la Guerra Civil española (1936-1939) se dio fin a la Belle Époque de las villas: las fiestas se acabaron y la mayoría de las propiedades fueron abandonadas e incautadas, renombradas y entregadas a las Brigadas Internacionales, transformando la utilidad de las viviendas y dándoles funciones diversas: cocinas, comedores, bibliotecas, archivos y hospitales. Aquí se alojarían tanto brigadistas internacionales como soldados republicanos combatientes de la Batalla de Teruel y la de Madrid, desde diciembre de 1936 hasta abril de 1938.

Entre las veintisiete villas compuestas por medio centenar de edificios, el Hotel Voramar sería renombrado como Villa Frente Popular y convertido en el principal hospital, al que se sumaban Villa Pons y las Villas Oliag. Un complejo hospitalario con capacidad quirúrgica y de reposo. Fue dirigido por los hermanos Peña, castellonenses y militantes de UGT y Esquerra Valenciana, mientras que los médicos eran de distintas nacionalidades y las enfermeras, principalmente, de Castellón y Madrid, así como voluntarios de lugares cercanos. Se llegaría a acoger, entre 1937 y 1938, alrededor de 7500 heridos.

El Hotel Voramar convertido en la Villa Frente Popular.

En las Villas Elisa se creó un orfanato y una escuela. En la Villa Margarita se ubicaría un economato y un matadero. Villa Pilar, sería renombrada General Miaja y reconvertida en archivo general. Villa Beutel había pasado a ser una biblioteca y un café donde se organizaban recitales y conciertos, por donde llegarían a pasar intelectuales de la talla de Hemingway o Carpentier.

Las Villas de Benicàssim se convirtieron en un gran complejo hospitalario que vieron pasar a miles de personas de nacionalidades distintas unidas por la lucha antifascista y, hoy en día, aún siguen en pie. El Hotel Voramar, sigue siendo un hotel, y el resto de las villas se han ido convirtiendo en apartamentos poco a poco, eso sí, sin olvidar su pasado ni su memoria.

 

Después de atravesar Tortosa, con su sorprendente jardín tropical, llegamos a una población donde la atmósfera de guerra nos empaña brutalmente. Ciudad de hospitales militares y residencia de convalecientes (…) pero aquí en este pueblo, cuyo nombre no quiero mencionar, estamos en la antesala de los frentes (…) Hay aquí hombres de las Brigadas de Choque y de las Brigadas Mixtas, castellanos, catalanes, gallegos, hay hombres de las Brigadas Internacionales que poseen, en su Villa Dombrowsky, en su Teatro Henri Barbuse, estupendos periódicos murales redactados en varios idiomas (…) o sencillamente se entregan a la lectura o la ociosidad reconfortante que les brinda la cercanía de una linda playa“.

Alejo Carpentier en “La consagración de la primavera”.

 

Referencias:

  1. https://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/75667/AHICART%20-%20VILLAS%20PARA%20LA%20MEMORIA.pdf?sequence=2
  2. http://altrecastello.probeta.net/dossiers/brigades.htm
  3. https://blog.palasiet.com/2017/04/03/la-historia-de-las-villas-de-benicassim-desde-la-terraza-del-thalasso-hotel-el-palasiet/
  4. http://comunitatvalenciana.com/actualidad/benicassim/noticias/las-villas-benicassim-desde-del-infierno-la-corte-celestial