Los sollozos del Patrimonio Cultural Inmaterial en la España vaciada

El interés que suscita el estudio y comprensión del denominado Patrimonio Cultural Inmaterial, últimamente tan en boga, ha llevado a los profesionales de este ámbito a preguntarnos por la efectividad de los procesos de patrimonialización y salvaguarda que en los últimos años se están llevando a cabo, en ocasiones, de una forma un tanto abusiva y si cabe, injustificada.

Desde que en 2003 la UNESCO elaborase la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, hemos asistido a la valoración y declaración de innumerables manifestaciones a lo largo de toda la geografía nacional. Con esta Convención, UNESCO pone sobre la mesa a disposición de los Estados miembros, un instrumento de reconocimiento a este tipo de patrimonio, que en algunos lugares ha sido olvidado y en otros obviado por su carácter vivo y dinámico dentro de las comunidades.

Por tanto, asistimos a la primera de las consideraciones que debemos tener en cuenta en los procesos de patrimonialización de estas manifestaciones inmateriales y que en la mayoría de los casos, se aleja totalmente de los procesos que debe seguir cualquier otro bien patrimonial de carácter material. Hablamos de las comunidades y las personas que las integran.

En ese sentido, debemos preguntarnos: ¿sirven de algo las declaraciones relacionadas con este tipo de patrimonio? ¿Recogen y atienden las necesidades reales de salvaguarda que demandan estas manifestaciones?

La realidad de esta situación reside en manos de la Administración y su capacidad de gestionar este tipo de patrimonio. El interés de las instituciones públicas está mucho más relacionado con aspectos económicos y promocionales de grandes manifestaciones, que con las realidades propias de ámbitos como la artesanía o ciertas manifestaciones que se están viendo ahogadas por la globalización y la terrible despoblación en el ámbito rural.

¿Debemos los gestores de patrimonio trabajar por potenciar los procesos de patrimonialización en los ámbitos más débiles de los bienes inmateriales? Claramente sí. Las metodologías empleadas para la salvaguardia deben adaptarse a las necesidades concretas de este patrimonio y a sus comunidades portadoras. No sirve de nada declarar grandes manifestaciones si estamos obviando aspectos como la artesanía o la tradición oral de la denominada España vaciada.

Nuestro Patrimonio Inmaterial se desangra a través de múltiples heridas, mientras nosotros, los gestores encargados de curarlo, atendemos a las heridas incorrectas, aquellas que no necesitan puntos de sutura. Mientras se potencian grandes manifestaciones inmateriales, perfectamente arraigadas en las comunidades, estamos perdiendo de una forma inconsciente verdaderas joyas que durante siglos han formado parte de la identidad, la sociedad y la economía de todos esos pueblos que se mueren ante el continuo clamor de sus moradores, los principales protagonistas de este tipo de patrimonio. Y bien es sabido que desaparecidas las personas, muere la memoria, y con ella, el Patrimonio Inmaterial que durante siglos se ha transmitido y recreado de generación en generación.

REFERENCIAS:

  • Convención para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. UNESCO (2003).
  • Patrimonio Cultural, la cura contra la despoblación rural

https://www.canalpatrimonio.com/patrimonio-cultural-la-cura-contra-la-despoblacion-rural/

  • ¿Cómo repoblar la España vacía? El Patrimonio Cultural es la respuesta

https://www.panoramaextremadura.es/como-repoblar-la-espana-vacia-el-patrimonio-cultural-es-la-respuesta/

REFERENCIA IMAGEN: Mujeres y hombres participando en la tradicional petición de la Galera del Stmo. Cristo de la Veracruz de Consuegra (Toledo). AUTOR: Julio César Valle Perulero.