¿Los videojuegos son Patrimonio Cultural? ¿Y de qué tipo?

Hoy vamos a plantear un tema con polémica. Es muy difícil para muchos considerar que un videojuego pueda tener la misma consideración que la Catedral de Toledo, por ejemplo. Pero hay juegos de todos los estilos. Nuestra visión puede cambiar si pensamos en videojuegos de estrategia histórica como Age of Empires II, Imperium y Comandos, o en juegos más antiguos, como Space Invaders y los primeros Super Mario Bros.

Para meternos de lleno en este debate, voy a utilizar la segunda temporada de una serie de Netflix, Stranger Things. En los primeros capítulos de esa temporada, observamos la presencia de unos recreativos en el pueblo de Hawkins. Los recreativos eran lugares con máquinas enormes y mandos incorporados que literalmente engullían la paga semanal de muchos chavales. En los años 80 del siglo pasado, en los que se ambienta la serie, era una modalidad de ocio muy común entre los jóvenes de entonces que se exportó a otros países (incluido España), aunque la moda también estaba presente en los años 70 y 90. Además, en la serie se ven claramente algunos de estos videojuegos antiguos, como Dragon‘s Lair, un clásico de las aventuras interactivas con una entrañable y currada estética de dibujos animados, como si de una película de Disney se tratase.

Solo con este ejemplo se nos plantean varias cuestiones. ¿Dragon‘s Lair, como otros videojuegos de entonces (Super Mario Bros, sin ir más lejos), no formaron parte de la vida de muchas personas? ¿No hay esfuerzo creativo detrás? Y si dijéramos que son cultura, ¿es Patrimonio Mueble porque necesitamos usar objetos como consolas, cartuchos, CD-ROMs, ordenadores, móviles y tablets? ¿Patrimonio Inmaterial porque es una costumbre o tradición compartida por muchas personas? Hasta podríamos sostener que se trata de Patrimonio Industrial, pues a fin de cuentas, los videojuegos son diseñados en empresas y fabricados en masa.

Ahora se supone que tengo que dar mi opinión. Es verdad que siento más simpatía por los videojuegos antiguos que por los actuales, pero hoy en día también encontramos juegos que nos hacen dudar de si debemos verlos solo como un negocio o no, como Assassin’s Creed, que cuenta la historia de un sicario en la época de las Cruzadas. Quizá una solución sea seleccionar qué videojuegos elevamos a Patrimonio Cultural y cuáles no, pero entonces, ¿hay que hacer lo mismo con catedrales, esculturas, pinturas, bailes populares, etc.? ¿Y quién toma la decisión, los críticos o la gente común?

Como veis, es un tema espinoso. Sin embargo, yo me posiciono a favor de la valorización cultural de los videojuegos, para mí son un medio más de la expresión humana y de su arte contemporáneo, aunque no me gusten todos. Respecto a su categoría, voy a seguir pensando, pero puede ser interesante que se clasifiquen como Patrimonio Industrial.

Para terminar, un último apunte. En Texas (EEUU), abrieron un museo de los videojuegos en 2016. Es evidente cuál es la opinión de los estadounidenses, ¿no?

¿Y tú qué opinas?

 

National Videogame Museum (Frisco, Texas)

 

FUENTE IMAGEN PRINCIPAL: Wikipedia (autoría de William Warby)

FUENTE IMAGEN SECUNDARIA: Wikipedia (autoría de Nelo Hotsuma)