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El Proyecto

Restauración de la Cilla del Monasterio de Santa María de Rioseco

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Donación total: 100,00€

Necesitamos restaurar la Cilla del monasterio de Santa María de Rioseco, situado en la comarca de Las Merindades de Burgos. Es URGENTE, puesto que su grado de deterioro amenaza su derrumbe. El colectivo “Salvemos Rioseco” lleva implicado desde 2008 en la recuperación de este monasterio, imprescindible para el conocimiento de la historia del Norte de Burgos.

 

¡AYÚDANOS, ENTRE TODOS PODREMOS SALVAR LA CILLA!

 

 

RAZONES PARA APOYAR ESTE PROYECTO

La Cilla es el Granero o Bodega de los monasterios, una de las estancias de mayor importancia, a la que se accedía directamente desde el claustro procesional. En los monasterios cistercienses solía estar situada en el lado oeste (como ocurre en Rioseco) y solía ser de planta rectangular y abovedada.

Esta estancia, construida directamente sobre la roca, se cubre con una bóveda de terceletes muy similar a la de la Sala Capitular, si bien en esta ocasión se realiza con piedra de toba, que permite aligerar las cargas.

En el intradós del arco que precede a la bóveda encontramos una fecha -1663-, que  habla de su terminación definitiva o bien de una remodelación en la segunda mitad del siglo XVII.

EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE RIOSECO

El monasterio de Santa María de Rioseco está situado al comienzo del Valle de Manzanedo en una altura que domina el río Ebro, muy próximo a la carretera que asciende hacia San Martín del Rojo.

Fue un monasterio cisterciense que ocupó otros lugares antes de asentarse donde hoy se encuentra. Creado por donación real de Alfonso VII, tuvo una vida rica en acontecimientos hasta su venta tras la desamortización de Mendizábal. La iglesia y la sala capitular consiguieron sobrevivir hasta la década de los setenta del pasado siglo, al ser usadas como parroquia para las diferentes familias que ocupaban sus arruinadas dependencias y las de las granjas que le habían pertenecido.

ESTADO DEL MONASTERIO Y DE LA CILLA

En 2008 este cenobio era un conjunto de ruinas que llegaban a desvanecerse de la vista por las zarzas, hiedras y vegetación que inundaba sus dependencias, imposibilitando imaginar otra época lejana, en la que el monasterio reactivó la economía medieval de esta excelente y agreste tierra. Las iglesia había sido profanada, sus altares derrumbados, las tumbas asaltadas y sus lápidas rotas aparecían por doquier.

Este desolador aspecto hizo que en octubre de 2008 se incluyera en la Lista Roja del Patrimonio.

Desde ese año el colectivo “Salvemos Rioseco” viene luchando por devolver a este emblemático espacio su dignidad perdida, intentando recuperar las dependencias que aún permanecen en pie con precarias techumbres.

Hasta el momento se ha conseguido, gracias a la ayuda de la Junta de Castilla y León, colocar la techumbre de la Sala Capitular, y, gracias al dinero de donativos de los  particulares  que visitan el lugar, se ha realizado el plan director de intervención, consolidado los restos del claustro, limpiado la techumbre de la iglesia y colocado la techumbre de la capilla de la zona sur de la iglesia.

La Cilla se halla en un lamentable estado, su techumbre está plagada de vegetación, llegando a encontrarse sobre ella algún árbol. Urge su limpieza y desescombro y un posterior apuntalamiento de la bóveda, para poder realizar la cubierta de madera y teja necesaria para salvar esta dependencia. Asimismo hay que colocar el dintel de la puerta de acceso desde el claustro o acabará derrumbándose.

PROMOTOR DEL PROYECTO

No suele ser muy habitual que un movimiento social haga suyo un bien patrimonial y decida sacarlo del olvido y del estado de ruina en el que se encontraba sumido. Este es el caso de “Salvemos Rioseco”.

Salvemos Rioseco es un colectivo que agrupa a un conjunto humano unido férreamente en un proyecto común. Personas de diversa procedencia y edades colaboran codo con codo sin otra recompensa que el deseo de recuperar  estas emblemáticas ruinas. Forman parte de este colectivo: la parroquia de Rioseco, algunas asociaciones, como Mazorca o Aldaba, así como profesores y alumnos vinculados con el Instituto de Enseñanza Secundaria Merindades de Castilla de Villarcayo, y vecinos  del Valle de Manzanedo y las Merindades.

Varios han sido los hitos que marcan el ritmo imparable de este modelo de solidaridad y compromiso.

Fundamentales han sido las sucesivas Jornadas de Voluntariado desarrolladas a lo largo de estos años en la primera semana del mes de agosto. Gracias a ellas se ha conseguido devolver al monasterio la dignidad perdida por tanto vandalismo ejercido sobre sus dependencias. En estas jornadas se colocaron en primer lugar los altares profanados y reubicado las losas disgregadas. El claustro ha vuelto a recuperar su aire clasicista al haber sido eliminado el relleno de  los arcos y el muro que lo atravesaba por su centro. Se han consolidado sus muros, limpiado diferentes espacios, y se ha vuelto a escuchar el rumor del agua en el espacio monástico, al haberse limpiado las canalizaciones que conducían el agua desde la fuente de la Toba hasta el monasterio.

Las sucesivas semanas del voluntariado se han clausurado siempre con una fiesta multitudinaria con actuaciones musicales, visitas guiadas dramatizadas, obras de teatro, talleres de pintura para los más pequeños, y un largo etcétera de actividades.

Todas las obras que durante estos años se han realizado han sido sufragadas gracias a los donativos de los miles de visitantes.

Entre las acciones más recientes debemos mencionar la realización de unas Jornadas sobre el monasterio en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad de Burgos, en julio de 2015, cuyas actas han sido publicadas. Este verano se celebrarán las II Jornadas. La idea es realizarlas de forma bianual para conseguir estudiar el monasterio y su vinculación a la orden del Císter.

Y ha sido este movimiento social lo que ha sorprendido a la Consejería de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, quien ha asumido la restauración de la techumbre de la  Sala Capitular, que ha salvado esta importante estancia monástica gracias al proyecto del arquitecto burgalés Félix Escribano, quien ha generado una cubierta respetuosa con el aspecto que tuvo el monasterio.

A  lo largo de estos años se han realizado visitas guiadas por voluntarios del colectivo SALVEMOS RIOSECO principalmente en Semana Santa y en los meses de verano, en las que el último verano se han computado más de 6000 visitantes; también han pasado por las dependencias del monasterio algunos colegios de Primaria de la zona.

Por último, nos referiremos al deseo de dar visibilidad a las diferentes acciones llevadas a cabo en Rioseco a través de la creación de una página web y su inclusión en redes sociales.

Aún queda mucho por hacer, pero el colectivo no abandonará su proyecto hasta que la iglesia y la cilla tengan techumbre y se consiga desarrollar una sencilla hospedería, que permita crear algún puesto de trabajo estable. Sólo de este modo podremos salvar definitivamente Rioseco.

Es imprescindible la participación de la sociedad civil en las tareas de valoración y difusión del patrimonio como aval de sostenibilidad de las actuaciones, y esto resulta evidente en el monasterio de Rioseco. Esta experiencia evidencia asimismo el impacto social y económico que ha repercutido en esta zona, que reconoce el monasterio de Rioseco como un bien patrimonial que hay que preservar y conservar.

LA RESTAURACIÓN DE LA CILLA

El proyecto de restauración ha sido realizado por el arquitecto burgalés Félix Escribano, autor también de las cubiertas de la sala capitular y de la capilla del lado sur de la iglesia, ya ejecutadas.

La primera fase consiste en restaurar la cubierta de esta dependencia para detener el avanzado proceso de ruina que acabará derrumbando la techumbre si no conseguimos solucionarlo a tiempo.

En un primer momento habrá que colocar un andamio interior que permita la limpieza del trasdós de las bóvedas, así como el saneado y nivelación de los muros, haciendo un recrecido del muro en mampostería.

Posteriormente se realizará un doble entramado de madera, cubierta de madera con entablado y teja árabe.

El presupuesto de esta primera fase en de 30.000€, que podemos desglosar del siguiente modo:

  • Desmontaje de los restos de la cubierta actual, nivelación y recrecido de muros, así como consolidación de la bóveda: 6.500 €
  • Colocación de nuevas estructuras de madera: 13.500 €
  • Colocación de teja árabe: 8.000 €
  • En esta primera fase se realizaría el dintel de acceso a la Cilla desde el claustro, pues amenaza también derrumbe. El coste sería de: 2.000€

USO DE LA CILLA UNA VEZ RESTAURADA

La Cilla, una vez restaurada, se utilizará como espacio polivalente,  para la realización de talleres relacionados con el monasterio y el patrimonio, como el taller de cantería, que ya se realizó en 2016 y que será bianual, talleres de pintura al fresco, o actividades con niños y jóvenes, como los cursos de dibujo y pintura al aire libre  que se realizan todos los años.

Recordamos que toda aportación tiene beneficios fiscales si se solicita en el formulario de donación marcando la casilla “deseo certificado fiscal de la donación”:

Deducción fiscal para las Personas Físicas del 75% de la donación en el IRPF. Hasta 150 €, resto el 30 o 35% según se indica en la Ley. Artículo 19 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Deducción fiscal para las Personas Jurídicas en el Impuesto de Sociedades del 35/40% según se indica en la Ley. Artículo 20 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.

Ayuntamiento del Valle de Manzanedo

Parroquia de Santa María de  Rioseco

Parroquia de Villarcayo

Asociación Cultural Proyecto Aldaba

Asociación Cultural Salvemos Rioseco