Notre Dame somos todos

Cuando la noticia saltaba a las pantallas y las alas de Notre Dame ardían entre las llamas del infierno más dantesco, el corazón de todos aquellos con un poco de sensibilidad se nos encogió.

Un amigo, sabiendo que soy arquitecta, me preguntó por qué era tan importante justo esa iglesia, se sorprendía de que la difusión mediática fuera similar a la de la caída de las Torres Gemelas. Creo que todos pensamos un poco en ese momento. Lo primero que me vino a la cabeza fueron las largas clases de historia en la escuela de arquitectura donde el gótico culminaba sublime en una impresionante oda a lo vertical en forma de arcos apuntados y vidrieras interminables hacia el cielo. Fruto de innumerables intentos del hombre, fallidos y no tan fallidos, por alcanzar a Dios con su arte, que le llevaron desde los arcos toscos del románico, hasta las inverosímiles alturas de gótico.

Pero lo más sorprendente para mí ha sido la rapidez con la que los donantes internacionales han reaccionado para devolverle de nuevo su esplendor. No es que no se lo merezca, Notre Dame es un icono de la arquitectura que en mi opinión debe recuperarse, pero ¿qué tiene Notre Dame que no tengan los casi 900 edificios de la Lista Roja de Hispania Nostra?, ¿acaso no suman todos ellos más siglos de historia que la iglesia parisina? Estoy segura de que, si ardiera uno de ellos, sólo a la persona que lo inscribió en la Lista Roja le dolería en el alma.

En España somos herederos de una increíble tradición arquitectónica que cubre siglos de historia. Edificios que, si hablaran, contarían grandes historias. Muchos países, cuya historia no es tan antigua, querrían para sí lo que tenemos nosotros, sin tener que recurrir a la compra o el robo para llenar sus museos.

Hay un edificio que aún no esta aun en la lista roja, pero por desgracia habrá de entrar: el Monasterio de Santa María del Arrabal en Cádiz. Dedicado a la clausura desde su fundación en 1527, ya se tienen noticias de la existencia de la ermita que le da nombre en el archivo de Simancas desde 1513.  Este conjunto histórico contiene todos los estratos de la historia de Cádiz, ya que se han encontrado restos de un Opus Sectile romano (1) (mosaico romano hecho de piezas de otros mosaicos, que se cree pertenecía a una domus patricia de Gades) durante unas excavaciones, tiene piezas del s. XVII en la sacristía de la iglesia o un escalera al coro del s.XVIII que nada tiene que envidiar a otras escaleras similares. Desgraciadamente arde en las llamas del olvido, lenta e inexorablemente.

Mientras la congregación que la habitaba ha tenido que pedir asilo en otro convento en 2006, la Asociación de Amigos del Monasterio (2) trabaja para ayudarlas a recuperar su casa desde 2011. Yo, como colaboradora de la Asociación, quiero dar visibilidad a este conjunto histórico extraordinario invitándoos a perderos en sus claustros en las visitas guiadas de los sábados por la mañana (3). No os arrepentiréis del paseo.

Foto: 

La autora.

Fuentes:

(1) “El poderío del Gades romano en un mosaico”, Diario de Cádiz. consultado en abril de 2019

(2) Monasterio de Santa María del Arrabal de Cádiz

(3) Visita de obras al Monasterio de Santa María del Arrabal de Cádiz