Nuestra esencia como Patrimonio Cultural

Uno de los retos a los que se enfrenta el campo de la conservación, es principalmente la valoración del patrimonio cultural inmaterial. Dentro de estos bienes poseemos un patrimonio etnográfico inmensamente rico donde se expresa nuestra identidad cultural y social.

¿Qué entendemos por identidad?

El patrimonio etnográfico se divide en dos partes:

-Parte inmaterial (tradiciones, saberes, folclore, gastronomía, fiesta, arte), en definitiva hábitos y formas de vida de una comunidad.

-Parte material (bienes muebles como artesanía, aperos y utensilios de labranza. Bienes inmuebles como molinos, bodegas o cualquier tipo de construcción que se relacione con el modo de vida).

Éste patrimonio es el que nos define, nos diferencia como grupo y nos atribuye nuestra identidad compartida. Algo que compartimos profundamente es la necesidad de celebrar, y con las fiestas en las distintas comunidades o municipios se representa una expresión cultural de gran valor. Algunos de estos festejos pueden incluir actos religiosos y celebraciones paganas, como pasacalles, bailes, juegos infantiles o conciertos, otros son festejos paganos como la gran fiesta del solsticio de verano en los pirineos, que supone una manifestación cultural que pervive y se caracteriza por las comidas colectivas, los cantos y bailes folclóricos en los que participa casi la totalidad de la población.

Muchas fiestas en España son declaradas patrimonio cultural inmaterial pero muchas otras no, algunas son pequeños festejos con limitados presupuestos o participación. Es sabido que para los pueblos, máxime para los más pequeños, las fiestas son una señal de identidad que pese a la tremenda despoblación, los pueblos siguen estando vivos y tienen sentido de comunidad. Para muchos de ellos es una ocasión en la que los naturales del municipio y sus familias que vienen desde la ciudad aprovechan para verse.

Fiestas grandes o fiestas pequeñas, todas constituyen una ocasión para regenerar vínculos sociales y fortalecer los sentimientos de pertenencia, identidad y continuidad de las comunidades, sentimientos que se entienden como patrimonio cultural, pues es la
recuperación del pasado desde la perspectiva del presente. Son una herencia cultural viva que necesita ser protegida, necesita de la colaboración de todos porque, aunque la competencia de la tutela del patrimonio está descentralizado en las comunidades autónomas, por lo que muchas de ellas han desarrollado su propia legislación pero el estamento más bajo en la gestión de patrimonio cultural lo cubren los ayuntamientos y como último escalón estaríamos nosotros, la sociedad en general es quien debe encargarse de salvaguardar el patrimonio reflejando así “el deseo de comunidad” que sostiene la necesidad de afirmar la pertenencia a una identidad y la tarea fundamental es la de difundir el patrimonio cultural, sensibilizando y educando para entender el gran valor social y antropológico que tiene nuestra herencia cultural.

Una de las estrategias para la protección y conservación será siempre, difundir. Hablemos y sintámonos orgullosos de nuestras fiestas, grandes o pequeñas.

FUENTE IMAGEN: https://www.spain.info/es/reportajes/fiestas-espana-patrimonio-inmaterial-unesco.html