Nuevo rico ilustra paisanos brigantinos

Ante el  Parque Enciclopédico del Pasatiempo en Betanzos tenemos opiniones encontradas. Apreciamos por un lado su indiscutible interés, si no histórico, por lo menos pintoresco, original y pionero en la España de 1893. De otro lado, lo miramos como un demencial pastiche, quintaesencia del kitsch avant la lettre. El lugar no invita a posiciones templadas. El acusado en cuestión no es otro que una suerte de gran parque temático, el primero en nuestro país, décadas antes de que estos siquiera se idearan. 90.000 m2 originales con templetes, miradores y arquitecturas varias, jardines, grutas, estanques, parque zoológico (hoy desaparecido) que abordan infinidad de temas; ¿geográficos?, el canal de Panamá, ¿conceptuales?, un árbol genealógico del Capital, ¿utópicos?, un bólido descapotable fin de siècle. Todo, fruto de la sesera de Don Juan. Nada que ver con Byron ni con Zorrilla, sino de apellido García Naveira, hijo pródigo enriquecido en ultramar, prototipo del indiano de toda la vida. (De los que volvieron pobres, que debió haberlos, sólo nos queda el recuerdo literario del padre de Onofre Boubila en la Ciudad de los Prodigios). Cierto es que, a su regreso de Argentina, Don Juan mostró el cariño paternalista de muchos de los de su estirpe, agradecidos hasta la médula a la patria chica. Construyó lavaderos públicos, sanatorios y un capricho personal y bizarro en forma de parque monumental que recogiera sus recuerdos de viaje, sus proyectos, quizás sus obsesiones, para algunos, de signo masónico. Los brigantinos (gentilicio de Betanzos) pagaban un tique de entrada para disfrutar del exotismo de los viajes de Verne, de la Grand Tour, de las aventuras de los primeros turistas de la historia, pero sin salir de la Coruña. Así, el parque del Pasatiempo enseñaba con piedra, yeso e imaginación pueril un mundo maravilloso y lejano. El éxito del mismo hizo que el número de instalaciones fuera aumentando hasta 1933, fecha de la muerte del filántropo y fundador, y origen de su decadencia. Hasta ese momento era un destino famoso, incluido en muchas guías de viaje editadas fuera y dentro de España. Desde entonces, nuestra cruenta historia le brindó peculiares ocupaciones. Hay quien sitúa en él un campo de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil, más tarde uno de cultivo de lúpulo. Ante tanto vaivén histórico, nosotros elegimos una gran boca monstruosa de piedra, remedo de las de Bomarzo, y el anhelo ilustrado de aquel nuevo rico que quiso compartir con sus paisanos la grandeza del mundo.

El parque Enciclopédico del Pasatiempo del Pasatiempo está en la Lista Roja desde el 25 de febrero de 2019. ¿Cuándo integrará la Lista Verde?

 

Foto de la izquierda: https://www.laopinioncoruna.es/

Foto de la derecha: https://www.misviajesysensaciones.com/