Olivares de sangre y hielo en San Eufrasio.

Recordar a los muertos, aunque se acaben olvidando (rememorar la gloria pasada es la verdadera inmortalidad, según los clásicos), pasa por cuidar los cementerios. El de San Eufrasio en Jaén verdaderamente lo necesita.  Construido en 1829 y activo hasta 2003, cuenta con tapiales de nichos en tan mal estado que recuerdan un palomar abandonado. De fachada blanca cual cortijo, muros encalados, pórtico con tejadillo, ventanas enrejadas, podría ser la casa de Bernarda Alba. De serlo, sólo desentonaría la recoleta espadaña. Más andaluz imposible si se sitúa, además, en el Camino de las Cruces, al filo de una loma recostada sobre un paisaje de olivares. Aceituneros de Jaén, aceituneros altivos rezan los versos inmortales de Miguel Hernández que, en este lugar, resuenan con más eco que en otras partes. Y no sólo por la insoslayable presencia del olivo en estos parajes, sino por el trágico destino común del poeta alicantino y los altivos olivareros. Junto a las lápidas resquebrajadas, las estatuas de angelitos, los panteones de personalidades célebres, se haya la fosa común 702. Los pelos como escarpias se nos erizan al imaginar a los 1029 desdichados, hombres, mujeres y muchachos que se echaron ahí dentro como escoria humana en el transcurso de nuestra Guerra Civil. Ejecutados, muertos de hambre o de enfermedades mil, fueron traídos a San Eufrasio quién sabe por qué motivo. Un monumento con el nombre de cada uno de ellos recuerda la tragedia personal y colectiva. En 2019 una gran pintada en letras rojas con las palabras VENCIMOS, VENCEREMOS amaneció mancillando la inscripción. Más rojo aún, si cabe, sobre la sangre seca. Como si cuarenta años de dictadura no fueran suficientes para entender que algunos vencieron, pero todos salimos perdiendo. El secretario de Memoria Democrática, signifique lo que este controvertido término signifique, apostó recientemente por exhumar a los represaliados de la fosa de San Eufrasio. Mejor un país sin fosas ni muertos en las cunetas, quién osaría negarlo, con paradas de metro Miguel Hernández, por descontado, pero también resuelto a pasar página y dejar atrás, por fin, las dos Españas que, parafraseando a Antonio Machado, siguen helándonos el corazón.

El cementerio de San Eufrasio está en la Lista Roja desde el 18 de mayo de 2018. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

Foto de la derecha: Manuel Fernández (Facebook)

Foto de la izquierda: Viva Jaén.

 

Volver a: