Palimpsesto pasado por agua

Quién mejor que una profesora de griego retirada (harto de Google estamos) para averiguar el origen etimológico de una palabra clásica, palimpsesto. Según Conchita Morales, utilizado de nuevo. Pues eso es precisamente la Casa del Obispo, un lugar pegado a la catedral de Cádiz, utilizado una y otra vez por los fundadores, conquistadores y descendientes de todos ellos, desde el siglo VIII a. C. Donde una vez hubo un monumento funerario fenicio, luego se añadió uno púnico (cartaginés para los amigos), más adelante un templo romano dedicado a varios dioses, entre ellos Esculapio, y luego una construcción islámica, para acabar finalmente convertido en la casa obispal que da nombre al sitio arqueológico. Es como si el culto a los dioses hubiera hilvanado una historia desde la Gadir fenicia, quizás la más antigua ciudad de Occidente, hasta nuestros días. El complejo fue excavado desde 1996 y diez años más tarde abierto al público para su explotación turística, que en Cádiz hay más cosas que tortillitas de camarones. Se descubrieron por cierto, unas cisternas de agua de carácter ritual, nunca documentadas antes, ¡ahí es nada!, con la abundancia de conocimiento que existe sobre los romanos. 

La calidad de la recuperación y museografía le valió a la Casa del Obispo un nada desdeñable premio Europa Nostra aquel mismo año (2006). Para los legos en esto, recordamos que estos premios representan el máximo galardón a nivel europeo en conservación y que nuestro país es el campeón con mayor número desde su creación en 1978. Además, en 2009 se construyó el famoso mirador Entre Catedrales, una lámina blanca con inmejorables vistas atlánticas que, a su vez, servía de moderno paraguas de los antiquísimos restos. El autor del proyecto, Alberto Campo Baeza, fue Medalla de Oro de la Arquitectura en 2019, más madera. 

Hasta aquí la parte amable de la historia. La cara B es el pésimo estado que hoy presenta el antiguo recinto dedicado a los dioses paganos. Miren que llevamos escritas unas cuantas columnas sobre la destrucción del patrimonio, pero el vídeo que les invitamos a ver es incomparable. Con que le dediquen unos cuantos segundos con el sonido en off será suficiente. Abstenerse arqueólogos con cardiopatías. Helo aquí:  Inundaciones en Casa del Obispo

Desde Rojo que te quiero verde no sabemos si, a día de hoy, la catastrófica situación del sitio ha mejorado en algo desde 2016, fecha de las imágenes del vídeo. A partir del cierre al público en 2014 comenzó un deterioro que ha afectado también a los lucernarios diseñados por el laureado arquitecto. Rotos y vandalizados no sirven al fin para el que fueron concebidos: proteger el milenario recinto sagrado de la lluvia, los restos de botellón y otras actividades humanas. Para prevenir este desastre, la Junta de Andalucía autorizó obras de reparación en 2017, a las que se negó la empresa concesionaria, Monumentos a la Vista S.L, la misma que optó al premio europeo con tanto éxito. La última noticia conocida es el requerimiento judicial del ayuntamiento para obtener las llaves del yacimiento. Como si se tratara de una casa okupa, oiga. Y todo este marasmo en el corazón de la ciudad de Cádiz, señores, no en una remota aldea de la Bucovina. Unas cuantas lluvias más como las del vídeo y este palimpsesto no habrá dios, fenicio ni romano, que pueda leerlo.

 

La Casa del Obispo está en la Lista Roja desde el 24 de junio de 2016. ¿Cuándo pasará a la Lista Verde?

Foto de la derecha: Germán Servando Garbarino de la Rosa.

 

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