¡Que comience el espectáculo!

¿Dónde ha quedado el teatro en nuestras vidas? ¿Lo consideras un hooby, entretenimiento, diversión o enriquecimiento cultural? Y la gran cuestión ¿vas al teatro?

Está claro que hace años acudir al teatro nos dificultaba más, no existían tantas oportunidades, sin embargo actualmente lo tenemos al alcance de nuestras manos. Nos dirigimos a las páginas web o al teatro más cercano que tengamos, echamos un vistazo a la programación y elegimos qué espectáculo queremos ver. Pero, ¿por qué nos cuesta invertir en esta actividad cultural cuando preferimos comprar una prenda de ropa al mismo precio?

Acudir al teatro está considerado como cultura viva, las cuales nos proporcionan una serie de bienes y servicios al público. Acostumbrarnos a este bien cultural debe hacerse mediante un proceso desde que somos pequeños. Un gran porcentaje de la población que no acude al teatro aclara que no le gusta, y sus razones se deben a que no ha sido educado a ver teatro o tuvo una mala experiencia por los espectáculos acudido.  Los productores y gestores teatrales se encargan de seleccionar, evaluar y programar esta programación teatral, un trabajo muy cuidadoso, delicado y nada fácil puesto que estos gestores no pueden pensar en contratar un espectáculo desde su punto de vista en gustos si no en si va a agradar al público. Fomentar el teatro desde los más pequeños está en manos de estos gestores además de las instituciones educativas.

El teatro se ha convertido en la eterna asignatura pendiente dentro de la educación. Se ha comprobado que el aprendizaje de la disciplina teatral aporta aptitudes, capacidades y conocimiento; sin embargo, en España no se suele fomentar esta actividad, ni siquiera se preocupan en que los niños vean teatro cuando ver teatro puede ser igual de importante que estudiar Matemáticas o Sociales. Con el teatro se puede relacionar con sus asignaturas como en Historia con obras en el contexto del que estén estudiando, con Lengua las obras de teatro literarias, y un sinfín de ideas para relacionar sus asignaturas básicas con el teatro. El teatro aporta imaginación, creatividad, madurez, seguridad en sí  mismo, confianza, trabajar en equipo, etc. Si desde pequeño normalizáramos el teatro como un enriquecimiento cultural, conocer y experimentar emociones y sentimientos, incrementar la imaginación, etc., cuando lleguemos a ser adultos veamos más provechoso en invertir en este maravilloso bien y como dijo Arthur Miller:  “El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”