Motivaciones

El patrimonio que se encuentra en España en el medio rural corre grave peligro para su conservación. Tanto el físico como el inmaterial están seriamente amenazados por diversas situaciones de riesgo desarrolladas en los últimos tiempos.

Le afecta, en primer lugar, la despoblación, que supone el cierre de construcciones tradicionales y su hundimiento paulatino. La falta de habitantes en los pequeños núcleos rurales, cada vez más envejecidos, y donde se está produciendo un nuevo éxodo (ya el último) de su población joven hacia las ciudades grandes. La ausencia de población reduce la vigilancia y la atención para el mantenimiento de estos lugares y manifestaciones culturales. Posibilita que se produzca el expolio impune al no haber vigilancia, o el simple abandono por la falta de uso.

Otro factor negativo es el cambio climático, con etapas de sequía y calor o frío extremos; fuertes riadas incontroladas que arrasan cuanto encuentran a su paso; alteraciones en la capa freática que daña cimientos y estabilidad de edificios y poblaciones enteras; más aparatos eléctricos que provocan incendios; el olvido de las técnicas tradicionales para restaurar o sencillamente reparar. A todo ello hay que sumar la carencia de servicios, equipamientos e infraestructuras; la escasa capacidad de conectividad a internet y otras carencias tecnológicas que impiden el emprendimiento y el arraigo en el medio.

Hay más factores negativos. Podemos citar uno reciente:  la pandemia que ha destruido el turismo que, en algunos casos, sostenía este patrimonio a través del pago por el ingreso en los monumentos; ha provocado la reducción del acceso a las poblaciones con objetos de interés, a las romerías y fiestas a las que acudían masivamente vecinos y visitantes, así como turistas.

Desde nuestra anual Jornada de Buenas Prácticas, la VIII que celebramos conjuntamente Hispania Nostra y la Fundación ACS, queremos comenzar a abordar algunas experiencias que puedan servir de ejemplo o animen a actuar en la búsqueda de soluciones sostenibles para este espinoso camino que empobrece nuestro patrimonio material e inmaterial. Forzados por las circunstancias, este año no podremos celebrarlas presencialmente y por ello recurriremos a la vía telemática. Esperamos que el programa resulte interesante y atraiga nuevos socios a la defensa de nuestro patrimonio cultural y natural.

Coordinadores: Araceli Pereda Alonso y Javier Rivera Blanco.