Racismo, extinción de especies y otros demonios Ilustrados

Decían Max Horkheimer y Theodor Adorno, que la Ilustración fue el momento feliz del ser humano a lo largo de la historia, el altamente civilizado. Situar la razón en el centro del discurso permitió al individuo liberarse definitivamente de los miedos atávicos y las creencias sobrenaturales con las que, durante siglos, explicamos lo desconocido. Comprender el mundo y concebir la realidad a través de los ojos de la ciencia, afirmaban, supuso ceder al conocimiento el antiguo poder adjudicado a la naturaleza. Al hacerlo, ésta pasaba de entidad dominante a dominada. Dado que el sujeto no deja de ser una parte de la naturaleza, al tiempo que la desmitificaba caía en la trampa de someterse a sí mismo y a sus semejantes.

Para ambos filósofos, la Ilustración tuvo la peor de las consecuencias en la primera mitad del siglo veinte: el advenimiento de los totalitarismos. Su tesis vinculaba el concepto de razón con el sistema social y el capitalismo modernos. Si bien la Ilustración condujo a la liberación del sujeto, también perpetuó la hegemonía de unos pocos sobre la mayoría. Cuando la humanidad se vuelve inhumana agrupando a hombres y mujeres por su esencia de grupo (raza, religión, sexo, nacionalidad, clase social…), los identifica entre ellos y los diferencia del resto. Al hacerlo, al crear un conjunto de iguales y situarlos racional y conceptualmente en una categoría inferior, los separa de las élites y los objetualiza.

Esta explicación, con la que los pensadores trataban de entender el holocausto nazi y así evitarlo de nuevo, sigue estando vigente más de setenta años después. La falta de identificación con lo diverso, el ejercicio de cosificación hacia lo diferente, explica muchas actitudes de nuestro día a día. Asfixiar bajo las propias rodillas a un hombre por ser de otra raza es una de ellas. Imposible hacer un ejercicio de empatía cuando no identificas a esa persona como a un igual. Del mismo modo, considerar la naturaleza como otredad nos permite destruir especies y ecosistemas. Entender el territorio exclusivamente como recurso económico, impide comprender lo más básico. La buena noticia es que las voces en defensa del otro -de todos los otros- son ya mayoría. Hagámoslas perdurar en el tiempo. Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. Somos naturaleza racional y habitamos todos juntos bajo el mismo sol.

Imagen: Autora_Cartel de bienvenida habitual en los jardines de algunas casas en Estados Unidos, 2018.

 

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