Una puerta del antiguo templo de San Esteban

Ganador de la IV edición de “Con el concurso de todos”

Imagen: Antonio Miguel Trallero Sanz

Texto: Antonio Miguel Trallero Sanz

Probablemente Guadalajara es una de las ciudades españolas más maltratadas en cuanto a la conservación de su, en otro tiempo, rico Patrimonio Arquitectónico y lo es por distintos motivos, entre ellos los distintos usos que ha ido desempeñando la ciudad, las guerras, los materiales y las técnicas constructivas comúnmente empleadas y también por la falta de interés de muchos de sus habitantes.

La imagen muestra una de las puertas de ingreso al antiguo templo parroquial de San Esteban, unos restos que se han puesto de manifiesto tras la demolición de unas edificaciones colindantes tras su declaración de ruina.

San Esteban fue suprimida como parroquia en el año 1831 para pasar a ser la capilla de una comunidad Jerónima que ocupo las casas colindantes, las que acaban de demolerse.

Con anterioridad al año 1864 fue mutilado suprimiendo sus dos ábsides y más tarde su atrio para posteriormente demolerlo totalmente y construir sobre su solar un edificio residencial.

A pesar de su “total demolición”, tenemos que tener en cuenta que hasta hace relativamente poco las demoliciones “completas” no lo eran del todo. Normalmente se conservaban aquellas partes aprovechables para la nueva edificación. De esta forma parte de la estructura de la antigua construcción quedó incorporada en el nuevo edificio. Este es el motivo de la aparición de esta puerta y de que en un futuro, si se actuase en el edificio que la contiene, pudiesen aparecer nuevos restos. Algo parecido ha sucedido en otro solar en el que tras otra declaración de ruina, se han puesto de manifiesto unos restos del desaparecido templo de San Andrés.

La reflexión que debemos hacernos es, ¿realmente podemos hablar de sorpresas cuando existe una cuantiosa documentación escrita y gráfica de un determinado edificio, aunque éste haya desaparecido? y si tenemos suficiente documentación y se conocen las anteriores formas de actuar a la hora de levantar nuevas edificaciones ¿cómo no están suficientemente protegidos estos espacios que nos van a permitir conocer mejor parte de nuestra historia y recuperar la memoria de alguno de sus edificios?

En estos casos ha habido suerte, pero no siempre es así y a veces es necesaria la movilización de parte de la población, incluso en contra de actuaciones de la Administración, para conservar nuestro patrimonio.

Entiendo que las ciudades avanzan y debe ser así, pero también considero que la ciudad que renuncia a su patrimonio, aunque solo sea su memoria, renuncia a su historia. Como he dicho, las ciudades deben seguir avanzando, no pueden ni deben quedarse atrapadas en el pasado pero deben buscarse o mejor dicho aplicar, porque existen, fórmulas que permitan compaginar la conservación de nuestro patrimonio con que las ciudades sigan siendo espacios vivos.