LISTA ROJA. Dos monumentos más de Murcia entran en la Lista Roja del Patrimonio

Un castillo islámico y uno de los pocos caseríos de la Región se encuentran en ruinas

Madrid, 24 de marzo de 2022- La Casa Blanca de Los Ramos (Murcia) es un conjunto arquitectónico del siglo XVIII que conforma un complejo rural de estilo barroco popular. Fue propiedad de los condes de Heredia Spínola, y cuenta, según la ficha de protección del PGOU de Murcia, con una casa señorial, bodega, almazara, y cuadras. Todo ello a los pies del castillo de Tabala, una edificación defensiva datada aproximadamente entre la segunda mitad del siglo XI y la primera del XII.

Sin embargo, el inmueble está lleno de pintadas, grietas, derrumbes y en un estado de conservación pésimo y muy preocupante. De igual forma se encuentra el entorno próximo al caserío cuya zona oeste está plagada de escombros y basuras, una situación que incluso se puede observar en las imágenes vía satélite, dada la envergadura de los vertidos.

La Casa Blanca es objeto constante de actos vandálicos, ocupaciones irregulares y destrozos varios. Por otro lado, la rejería original fue expoliada hace unos años, pues en su ficha de protección del PGOU elaborada en 2001 se observa la misma colocada en las fechadas.

Por estos motivos, la Casa Blanca de Los Ramos (Murcia) acaba de incorporarse a la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

La Casa Blanca es un caserío de los pocos que actualmente se conservan en la región de Murcia. Se ubica próximo al castillo medieval que controlaba el nudo de comunicaciones a sus pies, por donde pasaban los caminos que conectaban Andalucía con el Levante a través de la costa, así como el Puerto de San Pedro, utilizado, junto al de la Cadena, para enlazar la ciudad de Cartagena y sus costas y campos a la capital del reino. Asimismo, desde esa atalaya se controlaba las avenidas ultramarinas hacia el interior y las extensas explotaciones agrícolas que la acequia de Zeneta propicia en este sector de la huerta de Murcia.

Por otro lado, también ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra el castillo del Portazgo Superior, al sur de la capital. Son muy escasas las referencias documentales sobre esta estructura islámica, por lo que poco se sabe de su devenir histórico si no es gracias a diferentes estudios arqueológicos que generalmente se han centrado en todo el complejo existente alrededor de la rambla del Puerto: Portazgo Inferior, Superior, y el castillo de La Asomada.

Al parecer, existen suficientes elementos que sostienen la hipótesis, ya planteada por González Simancas en los primeros años de la pasada centuria, de que se trata de un palacio fortificado. Una edificación que respondería a la tradición islámica de asociar este tipo de construcciones a grandes explotaciones agropecuarias, que tiene en Murcia singulares ejemplos, especialmente en Monteagudo.

Así se podría datar este palacio en torno al siglo XII. El arqueólogo Manzano Martínez precisa incluso que podría tratarse de un espacio cortesano construido durante el máximo esplendor de la taifa islámica de Murcia, en concreto durante el emirato del famoso Ibn Mardanís, el Rey Lobo de las crónicas cristianas, quien, con la ayuda castellana, iba a resistir la invasión almohade del sureste peninsular. Y sería precisamente el fracaso de esta empresa la que dejaría inconclusas las obras existentes en el Puerto de la Cadena, abandonadas tras el colapso y desaparición del poder mardanisí con la entrada de las tropas almohades.

Actualmente, el estado de esta histórica edificación de época medieval es de elevada degradación, falta de conservación y mantenimiento. El castillo presenta una elevada cantidad de vegetación, incluso arbolado de porte, creciendo sobre los muros de tapial y provocando daños con sus raíces. Se ha detectado la presencia de desprendimientos de materiales de los paramentos, así como el descalzamiento de los cimientos de la muralla norte en diversos puntos y grietas.

Igualmente se ha detectado recientemente la realización de numerosos agujeros en los suelos del interior del castillo, probablemente fruto de actos de expolio con detectores de metales (hechos puestos en conocimiento de la Consejería de Cultura de la Región de Murcia, pero sin solución a día de hoy).

Este monumento BIC carece de horario de visitas establecido legalmente, y los accesos han caído en una profunda degradación.

Se trata de un edificio de tradición islámica de planta rectangular con unas dimensiones exteriores de 31 m en sentido este-oeste y 22,50 m en sentido norte-sur. A pesar de que la cota general es homogénea, el fuerte desnivel hacia el norte que presenta el terreno donde fue construido, hace que la altura de los muros sea muy irregular. Así en el lado septentrional se pueden contemplar alzados aproximados de unos seis metros, mientras que al sur los alzados son muy escasos.

Precisamente este desnivel motivó la construcción de tres grandes contrafuertes que sujetan el muro norte. Por otro lado, las ruinas de las estancias interiores parecen haber sido distribuidas en torno a un gran patio central de planta cuadrada.

Los elementos arquitectónicos que se conservan fueron construidos con un sólido tapial de argamasa de cal cuyos encofrados poseen una altura aproximada de unos 80 cms, mientras que en los restos de las bóvedas es visible aún el uso de ladrillo.