Dos monumentos gallegos pasan a la Lista Verde y uno, a la Roja

Se trata de un sanatorio, un convento y una casa rectoral en La Coruña y Orense

Foto principal: Irene López

Madrid, 25 de mayo de 2024- El interesante edificio de estilo modernista proyectado entre los años 1922 y 1924 por el arquitecto Antonio González Villar, el sanatorio de Cesuras (La Coruña), acaba de ser incorporado a la Lista Verde de Hispania Nostra tras las acertadas obras de restauración integral llevadas a cabo y que terminaron el pasado diciembre. Otro monumento, el convento del Bon Xesús de Trandeiras, en Ginzo de Limia (Orense), también ha abandonado la Lista Roja de Hispania Nostra para incorporarse a la Lista Verde.

Sin embargo, otro elemento del patrimonio de Ginzo de Limia ha entrado en la Lista Roja por su pésimo estado de conservación. Se trata de la casa rectoral de Morgade.

Sanatorio de Cesuras

Fotocolocador

El sanatorio de Cesuras antes de su restauración

El edificio entró en la Lista Roja de Hispania Nostra en diciembre de 2007 por su estado de ruina y por estar expuesto al expolio y vandalismo. Al estar situado en un parque público, el acceso era libre, lo cual acrecentaba el peligro para los visitantes. En diciembre pasado terminaron las obras de rehabilitación, y se estudian sus posibles usos turísticos.

El proyecto nunca se llegó a concluir, ya que la obra se paralizó en el año 1931. De la idea original solo llegó a iniciarse un primer módulo, que es el que se ha rehabilitado ahora. La falta de recursos económicos dio al traste con el proyecto después de la Guerra Civil.

Previsto como sanatorio tuberculoso, el edificio se emplazó en este lugar por su altitud y clima sano. Construido en una época en que la tuberculosis provocaba una preocupante mortandad en nuestro país, se situó en un sitio saludable, en medio de uno de los bosques de pino y eucalipto más frondosos de toda Galicia.

La planta baja es un compendio de diferentes estancias de muy diverso tamaño repartidas a lo largo de un pasillo que recorre todo el edificio de lado a lado. Al final de la planta baja hay otro largo pasillo que recorre también todo el edificio del que nacen diversas pequeñas estancias sin ventanas. Justo al final del pasillo central de entrada, se ubican las escaleras estrechas para subir a las siguientes plantas, que también se dividen en diversas estancias de tamaños y formas diferentes. En la fachada principal hay unos grandes ventanales que dejan ver toda la zona de entrada, mientras que, por la parte trasera, se tiene acceso al bosque.

Convento del Bon Xesús de Trandeiras

 El antes y después del claustro del monasterio (Foto: J. Ángel Martínez Cid)

El pasado 24 de abril finalizó la primera fase del proyecto de reconstrucción del monasterio con una inversión de más de medio millón de euros y dirigida por expertos arquitectos y arqueólogos. Se han llevado a cabo obras de consolidación de las infraestructuras hidráulicas y la consolidación de los restos del conjunto monacal. Este proyecto fue establecido por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.

Había entrado en la Lista Roja de Hispania Nostra en marzo de 2008 por su estado de total abandono. Fue fundado en 1520 por el prior de Xunqueira de Ambía don Alonso de Piña, promotor y mecenas de numerosas empresas artísticas del siglo XVI. En el año 1523 se establecieron los franciscanos. En tiempos de la Revolución Francesa fue refugio de muchos curas y obispos franceses. En 1809, durante la guerra de la Independencia, las tropas francesas destruyeron la iglesia y sus imágenes, matando a continuación a sacerdotes, frailes y paisanos. En 1813, otro incendio arrasa los dormitorios, cocina, claustro y enseres de los franciscanos. Con la exclaustración se produciría el abandono definitivo del convento y el inicio de su decadencia. Fue vendido a particulares que utilizaron sus piedras y enseres para otras construcciones. En la iglesia se siguió manteniendo el culto, pero el monasterio estaba abandonado y en un deplorable estado.

Ruinas ya consolidadas del convento

Casa rectoral de Morgade

En el otro lado de la balanza se encuentra la Casa rectoral de Morgade, en Ginzo de Limia (Orense), que acaba de ser incorporada a la Lista Roja de Hispania Nostra por su estado lamentable de abandono y ruina. Se trata de una edificación que está expuesta a la intemperie por la pérdida de su cubierta, con la consecuente caída de los forjados de madera, acumulación de vegetación en su interior, muros inclinados, desaparición de carpinterías. Presenta un deterioro progresivo que amenaza con la desaparición de todo el conjunto.

Es una construcción muy compacta volcada a un patio interior sobre el que se disponen diferentes dependencias menores, típica de la comarca de A Limia. Junto con el cruceiro del siglo XIX y la iglesia románica anexa, constituye el conjunto más singular y monumental de la aldea de Morgade (situada además en la Vía de la Plata) y que ya de por sí cuenta con una interesante arquitectura popular. Con la construcción de la nueva carretera en el siglo pasado, los terrenos de la rectoral quedaron divididos y la edificación de nuevos panteones en el atrio de la iglesia alteraron la configuración de la rectoral.

Se trata de una edificación cuadrangular con patio interior, anexa al atrio y cementerio de la iglesia parroquial. Cuenta con una planta baja y un primer piso construidos con muros de piedra y cubierta de tejas. La fachada principal presenta un muro ciego al que se abre un gran portalón central con cartela epigráfica superior y alero de madera. En el patio interior se levanta una doble solana sobre pilares de piedra y escalinatas independientes de acceso. La esquina oeste de la construcción presenta una garita volada sobre el camino que es la seña de identidad de la edificación así como, en su extremo opuesto, un curioso reloj de sol con cabeza humana orientado al atrio de la iglesia. También contaba con una solana y galería de madera en su esquina sureste que desapareció hace unos años cuando se amplió el cementerio.