La construcción, situada sobre un acantilado de la sierra de Les Garses en Castellbisbal, fue iglesia parroquial entre 1167 y 1592 y conserva elementos de distintas etapas históricas
El deterioro del inmueble y la ausencia de mantenimiento ponen en riesgo la conservación de uno de los testimonios del patrimonio religioso medieval del municipio
Madrid, 2 de octubre de 2026 – Hispania Nostra incorpora a su Lista Roja la Ermita de Sant Vicenç del Castell, situada en Castellbisbal (Barcelona), un edificio religioso de origen medieval levantado sobre un enclave histórico vinculado al antiguo Castillo de Benviure o Castillo Bisbal. Ubicada sobre un acantilado de la sierra de Les Garses, la ermita forma parte del paisaje histórico del municipio y conserva la memoria de un espacio que tuvo relevancia desde la Edad Media.
Las primeras referencias sobre la existencia de este templo se remontan al siglo X. Durante siglos desempeñó una función central en la vida religiosa de la zona, al ejercer como iglesia parroquial entre 1167 y 1592. A lo largo de su historia, el edificio ha experimentado diferentes reconstrucciones, documentadas en 1637, 1771 y 1902, algunas de ellas tras daños provocados por fenómenos como la caída de rayos.
Un edificio que refleja siglos de transformaciones
La ermita presenta una estructura rectangular con ábside poligonal y una única nave. Su arquitectura conserva elementos propios de las distintas fases constructivas que han marcado su evolución, como la cubierta a doble vertiente, el campanario de espadaña y el acceso principal, formado por un arco rebajado con dovelas y jambas de piedra.
El inmueble cuenta actualmente con la protección de Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y constituye uno de los ejemplos del patrimonio religioso histórico de Castellbisbal, tanto por su antigüedad como por su relación con el antiguo enclave fortificado sobre el que fue construido.
Pese a su valor histórico y arquitectónico, la Ermita de Sant Vicenç del Castell atraviesa una situación delicada de conservación. El edificio se encuentra en un estado penoso debido a la falta de mantenimiento durante años, una situación que ha favorecido su progresivo deterioro.
A esta circunstancia se añadió durante años un litigio sobre la propiedad del inmueble entre el Obispado de Sant Feliu y un particular. Finalmente, hace pocos años se determinó que la ermita es de propiedad privada, una situación que ha condicionado la gestión y conservación del bien.
La incorporación de la Ermita de Sant Vicenç del Castell a la Lista Roja responde a la necesidad de visibilizar la situación de un inmueble que, pese a contar con protección patrimonial, presenta un estado de conservación preocupante.
Su origen medieval, su vinculación con el Castillo de Benviure y su trayectoria como iglesia parroquial durante más de cuatro siglos convierten a esta ermita en un testimonio relevante de la historia religiosa y territorial de Castellbisbal.
Cataluña suma 42 bienes en la Lista Roja
Con esta incorporación, Cataluña alcanza los 42 bienes culturales y naturales incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra.
Estas cifras reflejan la necesidad de reforzar las medidas de protección, mantenimiento y recuperación del patrimonio cultural y natural de la comunidad antes de que el abandono, el vandalismo y la ausencia de intervenciones adecuadas provoquen daños irreversibles.
La Lista Roja alerta sobre el deterioro de 1648 bienes en España
Con esta incorporación, la Lista Roja de Hispania Nostra reúne 1648 bienes culturales y naturales amenazados en España. El abandono, la falta de mantenimiento, el vandalismo, la ausencia de intervenciones adecuadas y la acción de los factores ambientales ponen en riesgo una parte relevante del patrimonio del país.
Las incorporaciones a la Lista Roja de Hispania Nostra parten de propuestas realizadas por la ciudadanía preocupada por el estado de conservación del patrimonio. Estas candidaturas son evaluadas posteriormente por el Comité Científico de Hispania Nostra, que analiza la documentación aportada y verifica el estado de conservación del bien, así como el cumplimiento de los criterios técnicos establecidos para su inclusión en la Lista Roja. La decisión de incorporar un bien responde exclusivamente a su situación objetiva de riesgo y a la necesidad de visibilizarla para promover su protección y conservación.


