LISTA ROJA. Castilla-La Mancha: cuatro monumentos entran en la Lista Roja del Patrimonio

Ubicados en Guadalajara y Ciudad Real, corren riesgo de derrumbe

Madrid, 10 de enero de 2022-. Se trata de cuatro elementos arquitectónicos muy distantes en el tiempo y muy diferentes entre sí, pero les une el estado de ruina y abandono en el que se encuentran. Esto ha motivado que hayan sido incorporados a la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Son los siguientes:

Los Rodiles, oppidum celtibérico (Guadalajara)

Los Rodiles es un oppidum fortificado representativo de los períodos Celtibérico Tardío y Celtibérico-romano, fechado entre los siglos III y I a. C. y ubicado en Cubillejo de la Sierra (Guadalajara). Ha proporcionado datos relevantes para conocer detalles de los últimos momentos de la cultura celtibérica como entidad independiente y del proceso cultural producido tras la llegada de Roma, constituyendo estas evidencias el correlato material a los textos clásicos, durante mucho tiempo únicas fuentes de información sobre aquellos acontecimientos históricos.

El yacimiento está ubicado en el extremo occidental de una gran loma, con una altitud de 1.160 metros sobre el nivel del mar y 40 m respecto a su base, tienen una extensión aproximada de 5 hectáreas y por su posición, tamaño y características actuó como centro comarcal de los pequeños poblados de la zona, controlando las vías de comunicación entre la Meseta y el valle del Ebro.

Dentro de sus características más relevantes encontramos dos niveles de ocupación sucesivos (Rodiles I y Rodiles II) que documentan el momento del enfrentamiento entre los pueblos indígenas y Roma, ampliando la información arqueológica sobre la conquista de Celtiberia; un potente sistema defensivo, al estar rodeado por tres recintos amurallados concéntricos, el más interior construido con sillares ciclópeos y con torres en cada extremo, una de las cuales conserva más de 4 m. de altura. Delante de la muralla se ha localizado un antemural, precedido de un foso; una estructura urbana, con viviendas de planta rectangular, adosadas entre sí, articuladas en calles y manzanas y materiales significativos desde el punto de vista histórico.

En la primera fase destacan elementos (objetos y estructuras) exclusivamente celtibéricos y en la segunda ya aparecen en compañía de elementos romanos como monedas, ánforas itálicas, cerámica campaniense, nuevos tipos de suelos, etc.

Los trabajos hasta ahora realizados aún no han podido demostrarlo, pero hay algunas evidencias que apuntan la posibilidad de que este oppidum fuera una ceca o una de las ciudades que mencionan las fuentes escritas sobre estos territorios, cuya localización todavía sigue todavía sin conocerse.

Conocida la existencia del yacimiento desde hacía décadas por evidencias constructivas claras y actuaciones de clandestinos; se habían realizado algunas prospecciones visuales en los años 90 del pasado siglo. Se visitó el lugar en 2005, animado por el entonces alcalde de Molina de Aragón, para valorar su potencial e interés. En el año 2006 tiene lugar la campaña sistemática de evaluación y las primeras fotografías aéreas, además de la georreferenciación de toda la Loma Gorda, dos sondeos selectivos, la identificación de la muralla y la preparación de un proyecto de actuación definitivo.

En el año 2007 se produce la primera excavación sistemática, con el correspondiente descubrimiento del lienzo del recinto interior y del paramento interior de la muralla. Durante 2008 tiene lugar el descubrimiento, excavación y consolidación del recorrido de la muralla, además de la identificación de la estructura central de la torre. Posteriormente, será en 2009 cuando se descubra la gran torre en el ángulo sureste de la muralla, de 11×7 m x 4 m. de altura conservada y muros en la puerta de acceso. Durante 2010 se encuentra una nueva torre ciclópea en el extremo noroeste y se produce la excavación en la acrópolis. En este año tiene lugar la última campaña sistemática; a partir de ese año las posibilidades financieras fueron insuficientes para acometer la intervención necesaria. En 2012, a través de la colaboración con voluntarios se da la consolidación de muros de la estancia excavada en la acrópolis para evitar el deterioro por estrés térmico. Por último, en el año 2020 tiene lugar la instalación de dos paneles explicativos para facilitar la comprensión del lugar a posibles visitantes.

Ermita de la Virgen de la Soledad (El Atance, Sigüenza, Guadalajara)

La ermita de la Virgen de la Soledad se relaciona indiscutiblemente con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuyo patrón era San Diego de Alcalá en la localidad de El Atance, y que fue trasladada piedra a piedra al barrio de Aguas Vivas de Guadalajara (actual parroquia de San Diego de Alcalá, inaugurándose el 13 de marzo de 2005).

La ermita quedó abandonada durante el proceso de despoblación del pueblo, causado por la creación de un embalse del río Salado para los regadíos. En el año 1992 robaron la imagen de la Virgen y en el año 1995 el Cristo Yacente, llevándose las puertas años antes. Desde entonces, la ermita ha experimentado un deterioro considerable hasta el punto de estar en un estado ruinoso.

Ermita de planta cuadrada. En la entrada hay un porche, debajo de él se sitúan dos puertas similares de madera que están separadas por una columna central prismática. Actualmente la ermita no tiene puertas, está totalmente abierta y en un estado ruinoso. En la cubierta se observa el artesonado de gran valor cultural y artístico. Destacar que en la cúspide del tejado había una cruz con una veleta, de la que únicamente se conserva la cruz.

Se desconoce la fecha de construcción del edificio pero, teniendo en cuenta las características de esta, podemos datarla del siglo XVII.

Se encuentra en un estado ruinoso con una amenaza inminente de derrumbe. En la actualidad, la piedra arenisca de la columna central y la parte superior del portón izquierdo (ya inexistente) está muy deteriorada, amenazando con un inminente hundimiento.

Casa del Manifiesto (Manzanares, Ciudad Real)

Desde el punto de vista histórico, la Casa del Manifiesto adquiere su verdadera significación en el mes de julio del año 1854, cuando sirvió de alojamiento a un joven Antonio Cánovas del Castillo, figura capital de la política española de la segunda mitad del siglo XIX, quien en su condición de secretario personal del general en jefe del Ejército Liberal, Leopoldo O’Donnell, redactó en una de sus dependencias el llamado Manifiesto de Manzanares, germen de la Revolución de julio que se extendió por toda España (glosada por Benito Pérez Galdós) y acelerador del posterior cambio de Gobierno del Conde de San Luis y del exilio de la reina María Cristina de Borbón, así como de la redacción de la Constitución (que finalmente nunca llegó a promulgarse) de 1856.

Se trata, sin duda, del acontecimiento histórico de proyección nacional más importante ocurrido en la historia de Manzanares y uno de los más relevantes sucedidos en la provincia de Ciudad Real. La Casa del Manifiesto de Manzanares forma parte del Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha y del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del Plan de Ordenación Municipal de Manzanares debido a su gran interés histórico.

Se trata de una vivienda en esquina de dos alturas, de estilo vernáculo manchego, con un patio central descubierto y cuatro columnas de piedra, base de la distribución de la vivienda. La fachada es de estilo tradicional, con una sencilla composición de huecos regulares con balcones de planta alta en hierro forjado. El edificio esta rematado con una cornisa corrida que recoge el alero del tejado. El esquema de la distribución interior es tradicional, distinguiendo dos circulaciones. En primer lugar, la circulación principal en torno al patio central comentado, que organiza la distribución de los recintos vivideros (salones, dormitorios, cocinas y cuartos de aseo) tanto en planta baja como en planta alta. En segundo lugar, la secundaria, que da servicio al resto de recintos tales como cuadras, cocheras, gavilla, obrador y dependencia agrícolas, junto a un corral trasero con acceso desde calle Manifiesto. Posee dos cuevas, una con acceso desde el patio central ubicada bajo rasante y con ventilación por medio de lumbreras situadas en la fachada de la calle Manifiesto y otra, con acceso en el pasillo que conduce al corral.

El inmueble se encuentra deshabitado y en avanzado estado de deterioro, aunque mantiene un pequeño local comercial con actividad. El pasado mes de febrero de 2021 sufrió un derrumbamiento de la medianera que linda con el parking público de la calle Manifiesto (clausurado inmediatamente) y ha sufrido derrumbamientos en la medianera de la calle Empedrada años atrás. Asimismo, algunas zonas del edificio sufren graves patologías que parecen comprometer su estabilidad, seguridad y accesibilidad, con afectación en determinadas áreas de ruina o semi ruina, lo que revela un problema estructural serio que puede comportar un grave riesgo para bienes y personas, además de su pérdida irreparable.

El ayuntamiento ha dictado una orden de ejecución hacia los propietarios para que realicen las obras pertinentes para el mantenimiento y conservación del inmueble.

Torre de Abraham (Retuerta del Bullaque, Ciudad Real)

Se trata de una fortaleza defensiva de origen islámico situada en el camino que, atravesando los Montes de Toledo y junto al río Bullaque, unía Córdoba y Toledo. Fue construida para proteger a la población de las sucesivas conquistas y para reforzar las defensas del castillo de El Milagro (Toledo). La torre cobró mayor importancia militar tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, quien decidió establecerla como medio defensivo. Según el autor Amador Ruibal, los restos conservados parecen ser de época cristiana (no anteriores al s. XIII). Sus funciones eran custodiar un nudo de comunicaciones y servir de avanzadilla y punto de vigilancia de los movimientos de ejércitos enemigos ante posibles cabalgadas y ataques sorpresa, mediante el envío y la recepción de señales visuales o acústicas. La torre de Abraham aseguraba que ningún enemigo o fuerza hostil pudiese entrar en Toledo.

En 1246 el concejo de Toledo adquiere de Fernando III una serie de castillos y fortificaciones de los Montes de Toledo, este conjunto de castillos (entre los que se encuentra la torre de Abraham, situada en el despoblado de Retuerta del Bullaque) constituirá un señorío municipal que durará hasta el siglo XIX.

Edificación rectangular, de mampostería muy irregular, de la que se conservan únicamente dos de sus cuatro frentes (de 10 m de longitud). Las torres se estructuraban en 4 niveles. En primer lugar, la zona inferior, en ella se encontraría el aljibe o tal vez un almacén. Según el autor Ruibal, sería necesario limpiar de restos acumulados por hundimiento de las bóvedas. Después, encontramos la primera planta de habitación, donde estaría la puerta de entrada. Desde ella se pasaba a la planta superior por escalera de madera adosada a la pared. Tras estos dos elementos, encontramos una segunda planta abovedada y una terraza superior defensiva almenada. La torre también estaba rodeada por un antemuro, completamente caído, aunque su parte inferior podría encontrarse completa bajo los escombros.

Se encuentra en estado ruinoso. Hace alrededor de 13 años se desmoronó una de las caras, sin haberse acometido ninguna acción como consecuencia de ello. Actualmente sólo quedan dos muros en pie. Hasta los años 30 se mantuvieron las techumbres y escalera, según manifestaron los guardas de la finca que la conocieron completa.