LISTA ROJA. Gerona: la Torre Ruis entra en la Lista Roja de Hispania Nostra

El mítico hotel Panorama de Sant Feliu de Guíxols lleva abandonado más de 20 años

Madrid, 10 de mayo de 2022- Está catalogado como Edificio de Interés en nivel 3 de protección del Catàleg de Béns a Protegir del Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols. Pese a ello, la torre Rius de Sant Feliu de Guíxols (Girona) presenta un deficiente estado de conservación. Después de 20 años de abandono, el inmueble se encuentra en estado de ruina, con elementos decorativos desprendidos, con toda la forja sustraída y con los suelos y techos en peligro de derrumbe inminente.

Por estos motivos, la torre Rius de Sant Feliu de Guíxols (Girona) acaba de incorporarse a la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge cerca de 1.100 monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

La Torre Rius fue una antigua masía construida entre finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. En 1919 fue adquirida por el industrial barcelonés Pere Rius Calvet para reformarla y convertirla en su residencia de veraneo en la costa.

Las obras, a cargo del arquitecto Joan Bordàs Salellas, consistieron en la reforma integral de las fachadas, redistribución interior de los espacios y añadido de una torre-mirador en la cubierta, entre otras. Con el asesinato de Rius en 1937, la casa quedaría abandonada y sería vendida por sus herederos en la década de 1950. Hasta inicios de la década de 1960 se instaló en ella el Hotel Yola, regentado por la familia Descayre. Más tarde, con el cambio de inquilinos, el jardín que rodeaba el chalet fue perdiéndose para dar paso a las sucesivas ampliaciones (1963-1971-1991). En la década de 1970 pasa a llamarse Hotel Panorama, y en los años 80 es adquirido por Joan Anlló Bou, propietario (junto con su hermano Francisco) de ocho hoteles más en la ciudad.

Con la muerte de estos en el año 2002 y al no tener herederos, las propiedades pasan a manos de la Generalitat de Catalunya, quienes deciden cerrar los hoteles con previsión de subastarlos. La Torre Rius quedó nuevamente abandonada y no será vendida en subasta hasta el año 2017, cuando fue adquirida por 1.800.000 euros. Está previsto transformar la finca en un nuevo hotel.

La casa posee tres plantas: semisótano (con acceso desde la calle posterior), planta baja (con acceso desde el jardín) y planta primera. Originalmente contaba con una torre en la cubierta a la que se podía acceder desde la escalera principal.

Es una construcción de estilo ecléctico donde se mezclan elementos propios del modernismo, como el trencadís característico de la arquitectura catalana, y del noucentisme catalán. Las pilastras, cornisas, molduras, balcones, tribunas y demás elementos ornamentales fueron añadidos en la reforma de 1919. La fachada posterior mantuvo el estilo de la antigua masía, pero se le añadieron molduras y ornamentos (eliminados alrededor de la década de 1960). Con las sucesivas ampliaciones del hotel, poco a poco la casa fue quedando encorsetada. En la década de 1970 se añadió una planta en la fachada posterior para igualarse al edificio de nueva construcción que se hizo anexo. También se eliminó el nivel superior de la torre y parte de la cubierta, que se allanó para hacer las terrazas de las nuevas habitaciones.

Todo el interior fue modificado. Los techos originales se cubrieron con techos falsos, perdiendo así los relieves y las bóvedas originales. Otros techos fueron eliminados por completo. Los suelos hidráulicos se cambiaron por baldosas comunes. Todos los tabiques de la planta baja fueron derribados para instalar un comedor, y los de la primera planta fueron modificados para instalar las habitaciones.

Actualmente se conserva parte de las bóvedas del semisótano, parte del techo original de la planta baja, parte de los suelos hidráulicos del primer piso y parte de la cubierta a dos aguas con las vigas de madera. La base de la torre permanece todavía en la cubierta a pesar de haberse derribado el último nivel a comienzos del siglo XXI. Lógicamente no queda nada de la decoración interior puesto que las sucesivas reformas y los abandonos han hecho estragos en ella, acumulándose a su alrededor basura, suciedad y deshechos.