LISTA ROJA. Tres edificios industriales de Palencia entran en la Lista Roja

Testigos de la pujanza de principios del siglo XX, hoy se encuentran arruinados

Madrid, 26 de mayo de 2022- Tres elementos arquitectónicos más de Palencia que presentan un pésimo estado de conservación acaban de ser incluidos en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (https://listaroja.hispanianostra.org/) y que recoge más de 1.100 monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Son los siguientes:

Fábrica de La Azucarera Palentina (foto superior)

Construida en el año 1901 por el arquitecto palentino Jerónimo Arroyo, se dedicó a la producción de azúcar, que se extraía de la remolacha cultivada en sus alrededores. La azucarera fue puesta en marcha por la Sociedad El Progreso Palentino, un proyecto impulsado por Valentín y Abilio Calderón, junto a Martínez de Azcoitia, en 1900. Su objetivo era la elaboración de azúcar de remolacha que sustituyera al que se importaba hasta entonces desde Cuba, país que acababa de independizarse.

El proyecto también incluía el uso del Canal de Castilla como canal de riego para las tierras cultivadas de remolacha.

Aunque durante un tiempo existió un proyecto para convertir el edificio de la Azucarera en un hotel de la cadena AC, en la actualidad el edificio se está deteriorando poco a poco.

En su día la Azucarera estaba formada por más edificios, pero hoy en día solo se conservan dos: la nave de la chimenea y el edificio paralelo a la autovía P-11. Este último muestra veintiún arcos o ventanales, separados de dos en dos por columnas (excepto los de la sección central), que son de medio punto, a excepción de los cinco centrales. Se observa la combinación de diferentes elementos, como la piedra y el ladrillo, que le dan un aspecto más llamativo y colorido. Los ladrillos se convierten en peculiares elementos decorativos también en la parte superior del edificio. El conjunto es simétrico y cercano al modernismo. El edificio más grande está compuesto por ocho naves, siendo la más grande la central en forma de T.

Una de las naves, concretamente la segunda contando por el norte, tiene cuatro plantas y una quinta de la que sólo se conservan las vigas. Estas plantas tienen en el centro un agujero octogonal geométrico de unos dos metros y medio de apotema. Otra sala muy singular es la más grande, en la cual tras un derrumbe, se pudo comprobar la existencia de una escalera que se dirige a un sótano.

La nave de la chimenea conserva sus dos portones metálicos originales, uno está cerrando el lado que da a una calle y el otro está en el interior.

No goza de ningún grado de protección oficial y está en un avanzado estado de deterioro, con varios hundimientos y con elementos que no corresponden a la propuesta original (utilizados para tapar arcos y ventanales). Todo ello está causado por la falta de mantenimiento, así como por la presencia de aves, como palomas y cigüeñas.

La alcoholera de Palencia

Se trata de una pequeña edificación simétrica con una singular torre central, sobre la que se sitúa una chimenea que alcanza los 20 metros de altura. Todo el complejo sigue una composición axial norte-sur en torno a un patio rectangular, presidido por la torre del reloj, a cuyos lados se encuentra las naves de fabricación, las cuales constituyen el verdadero corazón del conjunto. Su imagen es mucho más que un mero edificio industrial: es un edificio con cierta nobleza. Se presenta como un ejemplo de construcción con ladrillos, los cuales forman elementos decorativos en sus arcos, cornisas y torre. Se podría clasificar como una obra del modernismo industrial, uno de los pocos ejemplos que queda en la capital palentina.

Fue construida por la Compañía de Azúcares y Alcoholes Ebro para la fabricación de sacos de yute. El complejo estaba formado por la agrupación de distintos elementos funcionales, retomando la idea de las primeras fábricas-autónomas de Ledoux. Así constaba de oficinas, vivienda del director, viviendas para los encargados, garaje, portería y almacenes de yute.

En la actualidad el conjunto de edificios, junto con otros de reciente construcción, pertenecen al recinto universitario de Palencia.

Se encuentra deteriorado y en mal estado de conservación. Sufrió un incendio que dañó y provocó hundimientos en su cubierta. Contiene ventanales, arcos y formas originales que están cegadas, así como otros elementos añadidos posteriormente que no se encontraban en el diseño original.

Molino de las Once Paradas

Las Once Paradas fue erigida como fábrica de harinas que data de principios del siglo XX. Sufrió un incendio provocado, al parecer, por la subida de precios de la harina y el pan. Existen fotos antiguas o grabados que la muestran en su esplendor mostrando un mayor porte y alturas. Posteriormente fue un molino de uso hidráulico, que ha generado luz hasta tiempos recientes. Al mismo tiempo, ejerce de puente atravesando el río Carrión, y conecta el Parque del Sotillo con el Barrio de Allende El Río.

En su lado NE muestra, en su paso peatonal, diferentes forjados o compuertas reguladoras para su uso hídrico. En su lado SO, el agua discurre bajo arcos de piedra apuntados, alguno de ellos cegado, de los cuales es difícil documentar su existencia, al estar los entornos restringidos y tapiados.

Actualmente, se trata de un edificio de dos alturas, con la cubierta inclinada y enfoscado en su totalidad. Pese a estar catalogado como Elemento Protegido del PGOU de Palencia, se encuentra en un estado de conservación muy deficiente o de semi ruina, así como sus entornos, los cuales han sido arreglados parcialmente en 2021.