Se derrumba el frontis del poblado del Villaflores, valioso conjunto del siglo XIX

El poblado de Villaflores en Guadalajara, declarado Bien de Interés Cultural, destaca por ser uno de los pocos ejemplos de colonia agrícola del siglo XIX que se pueden encontrar en la provincia de Guadalajara y uno de los más completos de Castilla-La Mancha. Su construcción fue encargada por María Diega Desmaissières y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano (1852-1916), personaje indispensable para comprender la evolución de la ciudad de Guadalajara a finales del siglo XIX, que dedicó su enorme fortuna a mejorar las condiciones sociales de los alcarreños pobres. El arquitecto fue Ricardo Velázquez Bosco, uno de los más conocidos de su época. Consta de una casona principal, un gran palomar en forma cilíndrica, cuatro edificios de viviendas, dos pozos con noria y una pequeña ermita rodeada de un cementerio.

Por valor y su estado de abandono y deterioro, Hispania Nostra lo incluyó en la Lista Roja del Patrimonio el 15 de junio de 2015. Advirtió entonces que ” La demora en su restauración supondrá que continúe la degradación y deterioro y terminará  arruinado”. Lamentablemente el vaticinio cayo en saco roto y se ha cumplido. El original frontis del poblado, que contenía la denominación del lugar, el escudo de la creadora del poblado, un reloj y un campanil, se ha venido abajo. Un caso más de negligencia de las autoridades culturales y que pone en cuestión la eficacia declaración de Bien de Interés Cultural.

Este derrumbe se suma a los ya ocurridos en monumentos de la Lista Roja, que Hispania Nostra intentó salvar anunciando el peligro que corrían.