LISTA ROJA. Cáceres: Una ermita visigótica del siglo VII entra en la Lista Roja

Es de propiedad privada y no goza de ningún grado de protección oficial

Madrid, 1 de marzo de 2022- Se encuentra abandonada en una finca privada y desprotegida, y no goza de ningún grado de protección legal. Se trata de la ermita de San Bartolomé del Pizarral, en Cáceres, un edificio visigótico levantado en el siglo VII y que no sería una anomalía en el contexto histórico de esta época, siendo cercano a varios poblamientos de carácter rural que se hicieron muy comunes tras la caída del Imperio Romano. También es destacable que no halle cerca de importantes vías de comunicación o de otras edificaciones similares, como la ermita de Santa Olalla, levantada en la misma época.

Sin embargo, el templo se encuentra en mal estado de conservación, manteniéndose en pie apenas el ábside. Su única nave desapareció, y solo permanecen en el lugar los sillares que debieron formar la parte baja de los muros, así como los restos de la mampostería que los completarían.

Por estos motivos acaba de incorporarse a la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

La ermita de San Bartolomé del Pizarral, del heredamiento homónimo “El Pizarral”, tenía una cofradía propia y una partición de tierras establecida. Asimismo, tenía asignada una cantidad de dinero anual que permitiría cubrir los gastos derivados del culto y su mantenimiento.

A principios del siglo XVII hubo un intento de fusionar las cofradías existentes en la ciudad y sus alrededores. Se pensaba que la ermita de San Bartolomé del Pizarral quedaría fuera de esta fusión, pero finalmente sí lo hizo, con la Cofradía de San Bartolomé de los Zapateros. Esto hecho parece que propició el comienzo de su abandono.

Edificada con sillares de granito y completada puntualmente con mampostería de piedra de la zona, se encuentra perfectamente orientada en el eje este-oeste. Solo se conserva en pie el ábside, ya que su única nave desapareció. En la transición entre ambas partes destaca un gran arco de medio punto con dovelas de granito, y el interior se resuelve con una bóveda de medio cañón. Finalmente, el exterior de la cabecera del templo es rectangular y destacan en ella tres pequeños vanos que permitirían la entrada de la luz al interior.