LISTA ROJA. Uno de los escasos vestigios góticos de Madrid, al borde del colapso

La ermita de Orcález, en Santorcaz, incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra

Madrid, 14 de julio de 2021- Unos estilizados arcos góticos del siglo XIV se entremezclan con unas modernas pero oxidadas vigas metálicas. El equilibrio que debe hacer el conjunto para mantenerse en pie es sorprendente. Y peligroso, porque es incierto el momento en que todo él colapsará y se vendrá abajo.

Nos referimos a la ermita de Orcález, en Santorcaz (Madrid), uno de los escasísimos vestigios góticos con que cuenta la comunidad autónoma. Y que, a la vista de su estado, pronto podría desaparecer.

Se llegaron a acometer unas obras de remodelación del conjunto monumental, pero en agosto de 2004, un incendio afectó a la ermita, ardiendo el jardín delantero, las puertas y parte del coro de los pies. Con el incendio llegó el olvido. Desde entonces sufre un abandono total por parte de los propietarios y de las Administraciones, pues no goza de ninguna protección legal específica.

Por estos motivos, la ermita de Orcález, en Santorcaz (Madrid), acaba de ser incluida en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge cerca de 900 monumentos españoles que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato.

La ermita de Nuestra Señora de Orcález se ubica a un kilómetro de distancia del pueblo, en la vega del arroyo de Anchuelo. Esta edificación posee una nave con un pequeño ábside semicircular con un tramo recto que hace las funciones de anteábside y se cubría con una techumbre de madera del tipo de artesa, con armazón de par y nudillo con tirantes y limas sencillas. A los pies de la misma se disponía un coro en alto realizado en madera. Adosado a su fachada occidental se dispone un atrio que, según las fuentes documentales, se denomina el “jardín”.

Igualmente, se pueden diferenciar varias etapas constructivas, destacando algunos vestigios mudéjares en la parte inferior del ábside. Esta superposición de fábricas conlleva el empleo de diversos materiales constructivos, aunque predomina la mampostería con revoco de cal y ladrillo. En el exterior del ábside la mampostería se coloca entre verdugadas de ladrillo, que puede vincularse a alarifes mudéjares y datarse entre los siglos XII-XIV, época en la que también se construyó la fábrica principal de la iglesia parroquial de San Torcuato, donde se pueden localizar influencias de los focos mudéjares toledano y de la Moraña.

Esta antigua ermita, con diferentes nombres como Orcález, Ocalles, Horcales, Ortález u Hortales, está envuelta en varias leyendas. Por un lado, su nombre podría estar relacionado con la fabricación de tinajas y vasijas, que significaría “lugar de orzas” y, por otro lado, se vincularía con huerta y hortaleza, así como con fortaleza. De hecho, muchos documentos hablan de la importancia de la ermita en la localidad; entre ellos, destacan las “Relaciones de Felipe II” y las “Relaciones de Lorenzana”.

Fue en torno al año 1300, por orden del titular de la poderosa sede episcopal toledana, Gonzalo de Palomeque, cuando la ermita fue construida y consagrada a una virgen de las denominadas negras. Esta fue edificada junto a un enclave extraordinario; por un lado, un cerro, el de las Horcas, de alto valor arqueológico, donde los celtíberos crearon uno de sus primeros emplazamientos y, por otro lado, un arroyo, el Anchuelo.