LISTA ROJA. La iglesia y el pueblo de Sant Esteve de Caulés entran en la Lista Roja

Ubicados en Girona, no gozan de ninguna protección legal específica, pese a ser del siglo X

Madrid, 13 de enero de 2021- A pesar de que Caulés en un referente de la arqueología medieval catalana, pues fue el primer asentamiento de este periodo excavado científicamente, en las últimas décadas no se ha hecho ningún trabajo arqueológico adicional o de conservación en el mismo. La iglesia y el pueblo de Sant Esteve de Caulés, en Caldes de Malavella (Girona), llevan décadas abandonados, siendo susceptibles de ser víctima de la actuación de expoliadores furtivos. Debido al abandono, las ruinas presentan distintos grados de erosión, siendo el elemento más delicado el arco triunfal de la iglesia como lo demuestran las grietas que están presentes en el mismo.

Por estos motivos acaba de incorporarse a la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

Construido sobre un asentamiento tardorromano, Sant Esteve es mencionado por primera vez en el año 919. Vuelve a aparecer en dos ocasiones en la centuria siguiente, en el 1032 como “vico” (pueblo, vecindario) y en el 1079 como parroquia de “Sancti Stephani de Chaulés”. Aunque en el siglo XIV la parroquia de Caulés alcanzó su plenitud, a causa del impacto de la crisis medieval, tanto el asentamiento como el territorio que le pertenecía, quedaron abandonados en poco tiempo. En el año 1448 se produce la unión de esta parroquia con la vecina de Vidreres por parte del obispo Bernat de Pau.

En los veranos de 1971 y 1972 el yacimiento fue excavado por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Barcelona, dirigido por el doctor Manuel Riu, publicándose los resultados en el libro “Excavaciones Arqueológicas en España”. A pesar de que este trabajo convirtió a Caulés en un referente de la arqueología medieval catalana, pues era el primer asentamiento de este periodo excavado científicamente, en las últimas décadas no se ha hecho ningún trabajo arqueológico adicional o de conservación en el mismo.

El asentamiento está situado en una pequeña colina del macizo de Les Cadiretes, formación montañosa del norte de la cordillera Litoral junto al mar Mediterráneo. Consiste en una iglesia prerrománica, construida en el siglo X aproximadamente, junto con el cementerio parroquial y una pequeña aldea fortificada.

El templo ocupa 41’61 m², teniendo una nave de planta rectangular, de 6’8 m de largo por 4’6 de ancho, y un ábside cuadrangular, de 3’20 por 3’23 m, unidos por un arco triunfal de medio punto, de 1’85 m de luz. Se accede al edificio a través de una pequeña puerta, situada en la pared sur de la nave. Anexo a las paredes de mediodía de la nave y del ábside, hay una pequeña necrópolis de la que se conservan un par de tumbas antropomorfas. Hacia el siglo XII se construyó al sur del templo, ocupando parte del antiguo cementerio, un poblado de unos 480 m² rodeado por un muro perimetral defensivo, reforzado por el extremo sur por una torre, donde se apoyan internamente la mayoría de las casas. El único acceso conocido al recinto está situado a levante.